Alfredo Roncoroni habló con Isecpost y contó cómo fue el operativo del río Chubut en el que se encontró a Santiago Maldonado

Luego de tanta espera, teorías y elucubraciones, finalmente, este viernes, la junta médica que realizó la autopsia al cuerpo de Santiago Maldonado concluyó  en un plenario, en la Morgue Judicial, que el joven tatuador murió ahogado.

Santiago Maldonado fue encontrado el  17 de octubre, en el tercer rastrillaje del río Chubut, que se hizo con la asistencia de perros entrenados por los bomberos en la búsqueda de cuerpos en el agua, algo que no había ocurrido en las dos ocasiones anteriores.

Isecpost dialogó con Alfredo Roncoroni, oficial del cuerpo Auxiliar de Bomberos de Luján, quien participó del tercer rastrillaje junto a su perro Milo, un border collie de raza.

En una entrevista radial dijiste que se abstraen de todo comentario o información anterior, ¿cómo hicieron en este caso, un tema de alcance nacional que estaba en boca de todos?

A mí no me interesa escuchar porque me condiciona. Si a vos te dicen que el rival es débil, y vos te confías, te gana. Entonces, yo digo lo vamos a hacer, como lo hacemos siempre, buscando a la persona más buscada del país o algún enfermo como nos ha pasado, a algún discapacitado, de la misma forma. Buscamos lo que es la temperatura, el viento, la humedad, todos los parámetros que nos puedan dar, o sea que lo hacemos profesionalmente.

¿Cómo fue el operativo?

El operativo comienza para nosotros en el momento que nos embarcamos, viendo qué perros había porque no nos conocíamos, viendo hasta dónde llegaba nuestra parte técnica. Eran ocho perros para rastrillar 60 kilómetros en ambas márgenes del río. Era una locura, una zona muy grande, y  a nosotros nos dieron un punto cero de inicio y un punto a 60, 65 km, que era el punto final.

Cuando llegamos pido una reunión con el juez, Gustavo Lleral. Nos atendió de noche, juntó toda su gente. Ahí expusimos lo que nosotros necesitábamos y lo que él necesitaba. En cuanto estuvimos de acuerdo, le pedí empezar más arriba del punto cero, porque yo necesito peinar la zona para darle más ventajas al perro.

¿Cómo actúan los perros en un operativo?

Se le pide que busque en un determinado lugar o una zona. Hay que darle libertad a él para que su olfato se maneje con respecto al viento, si está en contra del viento el capta enseguida el olor y lo resuelve. Ahora, si el viento va para el otro lado, él tiene que llegar a estar en contra del viento para localizar las muestras de las personas.

Hay un diálogo gestual entre el perro y yo, miradas, señas, comportamientos. El objetivo del perro es mostrarme dónde está el cuerpo para obtener el premio. Ellos lo que quieren es obtener un resultado, que es el premio, que es lo que vos tenés ahora en la mano (en referencia a un vasito de café con el que Milo jugaba mientras charlábamos), él quiere eso, para eso se entrena.

En este último caso, él me ladró como diciendo allá hay un cuerpo  y se metió en el agua para cruzar, yo no lo dejé cruzar porque lo perdía, era muy caudaloso el rio. Entonces avisé a los demás del grupo que mi perro ya me había demostrado que había algo. Después me dijeron: “El cuerpo está allá, al frente”. Sí, yo ya sabía que estaba enfrente.

El cuerpo lo encuentra el buzo táctico, lo cual es lógico. Pero el perro tiene que decir dónde buscarlo. Sin los perros nada pasaba. Quien lo encontró, todos, es un grupo, éramos veinte, el juez, el secretario, los buzos tácticos, todos. Los perros definen una región que se va acotando y después el táctico termina encontrándolo.

Cuando me preguntan si yo vi el cuerpo, respondo: “Yo no tengo que verlo. Yo veo a través de la nariz de mi perro”. Si el cuerpo está hundido, no necesito verlo, si él (Milo) me dice que está ahí, yo tengo que confiar que está ahí. Entonces veo a través de la nariz de mi perro.

¿Cómo siguió el operativo luego del hallazgo?

El perro busca, marca, señala, y después uno se retira. Yo me tengo que retirar con el perro porque yo me debo al perro y en lo único que tengo que pensar es en él. Luego es tarea de los rescatistas, que son los que manejan todo lo que es primeros auxilios y más.

¿Cuáles fueron las claves para tener un operativo exitoso?

Que el juez nos escuchó en todo momento, nos dio autonomía de trabajo, que fue lo que se le pidió, y poder rastrillar un poquito más arriba de lo que nos pedían: fue lo fundamental. Si hubiéramos empezado del punto cero hacia abajo los buzos tácticos no hubieran encontrado nunca el cuerpo.

También, creo que nosotros resolvimos gran parte del tema de allá del sur manejándonos técnicamente, consensuando, una palabra que yo te la dije hoy, que es fundamental, un grupo tiene que consensuar, y eso es lo que falta en nosotros, en todos los grupos. Cada uno tiene que saber cuáles son sus limitaciones, y saber dosificar las fuerzas. ¿Cuáles son las fuerzas? Los ocho hombres y los ocho perros que teníamos. Dosificando fuerzas. consultando, vamos a hacer esto, vamos a trabajar sobre la margen derecha del río dos perros, sobre la margen izquierda dos perros, y sobre una lancha maneja un perro y tres quedan de reserva; me pareció correcto, esa idea se llevó a cabo. Y si no te parece correcto lo decís, a mi me parece tal cosa, votan y se hace lo que votan los ocho y punto. Eso es consenso y eso es trabajar bien. Después puede ser que salga mal pero no importa, o sea la mayoría optó por hacer esa mecánica.

¿Qué pretendés a futuro en cuanto al desarrollo de la actividad canina en los rescates?

Tenemos que aprovechar lo que realmente sabemos hacer. O sea, tendrían que explotar las crías de este perro (Milo) por ejemplo, ya hay muchas trabajando, y hacer el seguimiento de esas crías. Creo que el perro lo vale.

El valor de su perro y del trabajo que el animal realiza es uno de los orgullos de Roncoroni. Pero en todo momento priorizó la importancia del trabajo en equipo. Por eso, el cierre de esta nota los nombra.

La selección canina, adiestrada para encontrar cadáveres, se integró con cuatro binomios de Santa Fe, tres de la provincia de Buenos Aires, uno de Córdoba y uno de Entre Ríos: Sergio Cirucich trabajó con “Lara”; Jorge De Grande con “Chester”; Lina Eroles con “Bayron”; Matías Albornoz condujo a “Uma”; Ricardo Urquiza a “Toby”; Sonia Callicarano a “Aníbal”; Leonardo Silva a “Ringo”, y Alfredo Roncoroni a “Milo”.

Milo, un border collie de raza.