Warangas night show: Seis artistas, un grupo de delirantes y notables del musical, comienzan su show desde el público logrando una interacción con ellos durante toda la función. Warangas night show es una obra que refleja el subconsciente del ciudadano promedio y lo expresa a bocajarro, su trabajo es descomprimir lo que llevamos dentro y no nos animamos a decir, reviviendo la expresión artística el Café-Concert.

La acción se alterna entre 10 números, interpretados en su mayoría por un solista que tiene todo el escenario y el camino que hay entre las butacas para lucirse. El punto de partida comienza con la invitación a un Freak show, una feria de fenómenos que presenta a diversos personajes excéntricos como el acróbata, las siamesas, la mujer barbuda y muchos más que dan rienda suelta a la improvisación, haciendo de las “warangadas” más habituales, una carta de presentación que juega con el histrionismo y humor negro. Algo que va acelerándose a medida el tiempo pasa, y da lugar a que sin dudas muchos de los espectadores se vayan preparando, para ellos mismos, ser parte del espectáculo cuando el advino interpretado por Pablo Sultani, los señale y deduzca “que tan homosexual es en base a sus gustos de helado”.

El espectáculo contiene fragmentos de cuentos, canciones de clásicos autores y ciertos monólogos que dejan sentir en ocasiones, que estamos direccionándonos a través del tiempo para para revivir, aunque de forma mucho más subido de tono, a Edda Diaz, Gasalla y Enrique Pinti.
En presentaciones como la de “la Jenny y Jennita”, interpretadas por Julian Serrano, parece reavivar el semblante grotesco que alguna vez Enrique Santos Discépolo reflejo en algunos de sus personajes de conventillos de la vieja Buenos Aires, aunque en Warangas night show, es adaptado a los tiempos modernos donde la marginalidad se abre espacio para sacarle al espectador más de una carcajada.
Georgina Tirotta, Celeste Campos son tan histriónicas como talentosas, por su parte Ana Devin le da un toque femenino y sensual, sin dejar de lado en ningún momento el humor y la tenacidad de la mujer actual.
Finalmente, Roberto Peloni actor y director de la obra, irrumpe en el escenario con un monologo breve, pero puede notarse su impronta personal durante toda la función. Se trata de, lejos del humor, una obra que nos invita mediante la risa a pensar en nosotros mismos en relación con la situación del país, ver como las historias personales se entremezclan con los eventos del espectáculo, de tal forma que nos recuerda cuánto ha sucedido y a la vez qué poco hemos avanzado cuando se trata de sacar realmente lo que tenemos reprimido, dejándolo salir de vez en cuando con algún insulto o éxtasis al momento del orgasmo.
Por parte de la audiencia se percibe el disfrute, cualquier estructura se diluye al final de la obra y se convierte en aplausos. El ritmo rápido y las excéntricas actuaciones logran su cometido, haciendo de Warangas night show una opción más que recomendable.

TEATRO MAIPO – Esmeralda 443 – CABA – 5352-8384
Funciones: martes 20.30

 

Critica de Jonathan Journalist