LGBT es el término que se usa para referir a la comunidad que no es hetero-cissexual, pero ese término a veces queda corto, por lo que se prefiere usar LGBTIQA+ para incluir a la gente intersex, queer y asexual. iSECpost habló con varios miembros de la comunidad sobre sus experiencias tanto personales como dentro del colectivo LGTBQIA+. Lee el resultado de las entrevistas. 

Sexualidad y género

La identidad sexual y la de género son dos cosas diferentes, aunque la gente tiende a confundirse. Identidad sexual refiere hacia quien uno se siente atraído, en cambio identidad de género hace referencia hacia quien uno es.

 

  • Jorge, 26, es periodista y de género neutro.

¿Qué es el género neutro?¿Cómo llegaste a identificarte así?

“Para responder, tengo que empezar describiendo lo que no soy. No soy hombre. Sí, tengo genitales masculinos y tengo muchos rasgos físicos que podrían asociarse con una construcción que entendemos como hombre. Hay otros rasgos que no encajan con esa descripción, que entendemos, que forman parte de la construcción comúnmente conocida como mujer”.

“El género no es sólo una figura meramente física”.

“Por un lado, es una construcción física, biológica y neurológica, por otro lado, es una construcción social y psicológica. Nuestra sociedad tiene ideas sobre lo que un hombre y una mujer deben ser, cómo el comportamiento de cada uno debe ser. A ambos se les enseñan ciertas normas y códigos que compartimos”.

“En mi caso, mi problema fue que rechacé los códigos de ambos sexos, lo que se esperaba de ambos géneros, por un lado. Por otro, veo toda clase de hombres, y me veo a mí al espejo, y no veo a un hombre, veo a alguien que escapa esa definición”.

“Creo que hay razones sociales y biológicas que me llevaron a rechazar el género que fui asignado, y adoptar un lugar en el medio de ese espectro. El motivo fue el rechazo a las construcciones sociales de ambos lados de ese espectro y el sentir que por dentro sencillamente no encajaba con la descripción de hombre. Ni de mujer”.

Bandera no binaria

Vos hablás del género como un espectro. En el caso de la escala Kinsey, que trata a la sexualidad como un espectro siendo los extremos homosexual y heterosexual, en este caso, ¿las variables serían hombre y mujer?

“Claro, pero hay excepciones que quizás salen del espectro pero no por eso son menos válidas. Las personas intersexuales por ejemplo, que se definen con el género asignado al nacer, teniendo anatómicamente partes del cuerpo opuesto”.

 

¿Alguna vez te sentiste discriminado dentro de la comunidad?

“Sí, me he sentido discriminado. No por mi condición, pero si por defender a minorías invisibilizadas. Elementos retóricamente (digo retóricamente porque en la práctica nada tienen de radicales) más radicales de la comunidad me han dicho que defender a asexuales heterorománticos es perpetuar la supremacía heteronormativa”.

“Hombres homosexuales me han dicho que defender a la comunidad trans es ser un pequeño burgués que no entiende lo que “las mujeres campesinas” necesitan para hacer la revolución.Y cuando todavía no me había asumido género neutral, pero defendía a esa comunidad, hombres homosexuales y mujeres homosexuales salieron a decirme que estaba, de nuevo, defendiendo la supremacía heteronormativa”.

“No sé entonces si el término correcto sea discriminación, pero si se me ha injuriado por defender a quienes creí lo necesitaban”.

El género como construcción social

El género es una construcción social en el sentido que a una persona, desde el momento de su nacimiento, se le asigna un género, una identidad con la cual no se identifica necesariamente. Dependiendo de qué genero sea esa persona, las limitaciones y libertades que tendrá. Si es nena, se le permitirán hacer ciertas actividades mientras que no interfieran con las de los varones, si es nene tendrá más libertades, pero no podrá pasar al ámbito femenino (por ejemplo expresar sus sentimientos). Es una construcción social porque desde que nace una persona se esperan ciertas cosas de ella sin tener en cuenta lo que esa persona quiere. Esto, de a poco va cambiando, pero todavía falta mucho.

 

  • Nacho tiene 25 es queer y nos contó su experiencia.

¿Qué es queer, y cómo llegaste a identificarte así?

“Del modo que yo lo veo y vivo, los géneros son una construcción social. Primero, no me siento identificado con ninguno, y segundo, si son una construcción, yo puedo tener la mía propia. Llegué a esta idea justamente por no encontrarme en ninguno de estos ‘roles’, me gusta la barba, me gustan las polleras y los tacos, me gusta el maquillaje, me gusta tener vello corporal, me gusta usar aretes, etc.”.

“Despojar a los elementos de la carga genérica que tienen en sociedad y aplicar los que me gusten me hace sentir “más yo””.

“Ídem con los comportamientos, “ser amanerado”, expresar sentimientos, etc. La diferencia con género fluído es que no transito de uno a otro, no hay aristas en mi configuración”.

Simplemente no te identificás con ninguno…

“A mi comprensión son un invento. No existen”.

Bandera genderqueer

El término ‘queer’ se usó de manera negativa durante mucho tiempo, incluso hoy en día hay gente que no lo acepta mucho, ¿qué pensás al respecto? ¿Crees que “adoptar” ese término le quita validez al insulto?

“Igual que con ‘puto’, ‘marica’ y demases, la contra-apropiación de los insultos obviamente les quita poder. Queer igual que Gay en la época que aparecieron como terminología significaban “feliz”. Es como “bizarro”, con los años la gente empezó a usar mal el término y se adaptó la lengua al uso. Si no me equivoco queer literalmente es “extraño”, “poco común”. No me molesta en absoluto esa definición”.

Dentro de la comunidad, ¿alguna vez te sentiste discriminado?

“Lamentablemente sí, incluso formando parte de la organización de la marcha. “Lo puto no quita lo facho, dicen”. Se entiende que la gente esté más a la defensiva con todo lo que está pasando (o que se está visibilizando más, en realidad), pero se olvidan a veces de empatizar con el otre justamente. Suficientes golpes vienen de afuera como para que nos disparemos puertas adentro, también”.

El problema entonces es que al estar tan a la defensiva no nos damos cuenta que la otra persona también forma parte de la comunidad, ¿pensás que eso puede llegar a desvirtuar de cierta forma la lucha? Como que de afuera dicen “si ni ellos se aceptan entre sí…”

“Exactamente así. El punto igual es como nos tratamos los de adentro, los de afuera no me importan”.

 

  • David del Río tiene 21 y  es de género fluido, y hace drag.

¿Qué es ser de género fluido? ¿Cómo llegaste a identificarte así?

Bandera genderfluid

“En términos ‘académicos’ es sentirse varón, mujer, ambos o ninguno. Para mí va más allá. Tiene que ver con la corporeidad del ser humano, en el hecho, valga la redundancia, de que lo importante es eso, que somos seres humanos. Entonces, ¿por qué diferenciar los géneros y catalogarnos?¿Por qué responder a una forma binaria patriarcalmente impuesta cuando con tu cuerpo podés jugar a ser quien quieras, o simplemente quien más tengas ganas de ser al despertarte?”

 

“Llegué a identificarme así, bueno, es curioso, porque siempre fui muy andrógino, muy femenino, hasta que me topé con el drag y lo desarrollé a fondo. Así mismo, empecé a descubrir mi lado masculino, lo googleé y encontré el término. Pensaba que era yo solo, pero encontré mucha gente con mis mismas cualidades. Y me parece genial. ¿Por qué catalogarme y bancar que me digan ‘vos sos hombre’?”

“No, yo soy todo o no soy nada. Soy humano”.

Hacer drag, ¿te ayudó a desarrollar más ese lado femenino? ¿Cómo fue esa experiencia?

“Sí. Me ayudo a desarrollar mi lado femenino . Llevarlo a otro nivel si se quiere. Por cuestiones de tiempo y falta de recursos mi drag esta sin pulir, lo cual lo tomo como un hobbie y para canalizar emociones. Ahora mucho no puedo pero tener un personaje. A mí me ayudó mucho a canalizar emociones. Y uso el drag para escapar de mis problemas. Su nombre es Chaira. Ahora esta en stand by. Pero siempre esta ahí”.

¿Es como un alter-ego entonces?

“Sí, cuando mi ‘yo’ se siente abrumado, lo canalizo en mi drag persona, lo cual es difícil porque a veces en vez de canalizar, ella absorbe también y de pronto estamos los dos ‘contaminados’. Muchas veces lo tengo tan arraigado que me cuesta soltarlo”.

Dentro de la comunidad, ¿te sentiste discriminado alguna vez? ¿Cómo fue empezar a formar parte de la misma? 

“Con respecto a la comunidad, siempre sentí rechazo”.

¿En qué sentido? 

“Muchas personas tienen esa binariedad de que si sos gay, tenés que ser masculino, como un muñequito. Y, ¿por qué? Hasta el día de hoy siento ese rechazo de mi mismo colectivo”.

¿Y por qué crees que existe?

“Yo creo que es mitad maldad, mitad falta de información. Lo cierto es que aunque en las marchas peleamos por lo mismo, en el ‘backstage’ es distinto. Hay mucha competencia y discriminación, justamente por estos modelos hegemónicos, o estereotipos del ‘gay’ que la sociedad tiene”.

Entonces ¿como comunidad mostramos estar unidos pero detrás de escena pasa lo contrario? 

“Me parece que las marchas son todas un montaje. Como que todo es lindo, pero hasta que llega esa fecha es todo un backstage, porque nos miramos mal, porque nos tratamos mal, porque nos envidiamos. Y ahí está lo contradictorio, porque nosotros exigimos que se nos respete como diversidad, y que la sociedad nos acepte de manera más inclusiva. Pero si nosotros nos tiramos mierda entre nosotros, ellos obviamente nos van a tirar a matar, si no ven unión entre nosotros”.

“Yo creo que la intolerancia es una cosa muy palpable dentro de la comunidad, es algo que todavía no se pudo erradicar, pero cuando llega el día de la marcha es como si salieramos a escena y ahí nos llevamos todos bien. Es un mundo bastante hipócrita y bastante nocivo. No todos, obvio, pero gran parte de la colectividad es así”.

“Y mucho más nosotros que somos las identidades no binarias, que todavía no pudimos salir a la luz, que no somos reconocidos dentro del colectivo. Pensá que somos LGBTQ+, nosotros seríamos el +, no estamos reconocidos ni como género fluido, ni como asexuales, ni demisexuales,  muchos dicen que dentro de la Q (de queer) estamos nosotros, pero no estamos catalogados, y ahí va la paradoja, ¿por qué catalogarnos tanto, si somos seres humanos? La idea es que todos somos seres humanos y que todos podamos amar y pelear por nuestros derechos siendo seres humanos, no siendo “la comunidad gay o la minoría o la diversidad”.

“Yo creo que la identidad de género como la orientación sexual no debería darnos una etiqueta”.

 

La última marcha del Orgullo en Buenos Aires tuvo una convocatoria de 100 mil personas. 

 

  • Natalia Luna tiene 19 años, hace drag y hace un mes y medio empezó su transición.

¿Qué fue lo que te llevó a hacer drag?

“De chica que hago. Siempre usaba pelucas y jugaba y bailaba”.

Bandera trans

¿Qué fue lo que te llevó a querer transicionar?

“Cuando fui al psicólogo me dijeron que tenía disforia de género porque jamás estuve a gusto con mi género y las características del mismo”.

¿Alguna vez te sentiste discriminada dentro de la comunidad?

“No, al contrario, siempre me sentí integrada”.

♦Las personas con disforia de género experimentan cierto grado de incongruencia entre su sexo de nacimiento y su identidad sexual.

 

La escala Kinsey

Una de las explicaciones más aceptadas por la ciencia de la sexualidad es la escala de Kinsey. Ésta trata la sexualidad como un espectro. Se trata de una teoría que entrega a cada persona un número según su orientación sexual. Según los resultados, los individuos pueden ser catalogados en cuatro grupos: Asexuales, bisexuales, heterosexuales y homosexuales, siempre con matices intermedios.

La escala va del 0 al 6 y además incluye la X. El 0, sería para quienes son 100% heterosexuales y, el 6, para los que son exclusivamente homosexuales. En 1953, a la Escala de Kinsey, que está en frecuente revisión por parte del instituto del mismo nombre, agregó la categoría X, reservada para quienes no sienten ninguna atracción o deseo sexual, denominados asexuales.

  • Azul es asexual y habló sobre su experiencia personal.

¿Cómo llegaste a la conclusión que eras asexual? 

“Para empezar diré que en un inicio yo, mujer cis, pensaba que era hetero. Me comí el cuento de que a las mujeres “les interesa el amor” y nada más. Así que el primer tiempo no me sentí especialmente diferente. Después de todo sí sentía atracción romántica”.

“El “problema” surgió un tiempo después, cuando mi no interés en “avanzar” en las relaciones se empezaba a notar. Y ahí fue cuando no sólo otras personas sino yo mismx me empecé a cuestionar. Tal vez para alguien que nunca experimentó algo así es difícil de entender, pero es jodido darte cuenta de que no encajás en ningún lado, sobre todo si según lo que te vende el mundo, el sexo es lo más, todos quieren sexo y si no querés entonces es que tenés un problema”.

“Una vez, gracias a internet, me enteré que existía la comunidad asexual y todo el espectro. Poco a poco me fui identificando. Al principio tímidamente”.

“Hay mucho prejuicio sobre lo que unx asexual es o hace”.

Bandera asexual

“Yo ya tenía pareja y creía, por ejemplo que unx asexual es al mismo tiempo arrománticx. Por esa y otras cosas es que tardé en apropiarme de la etiqueta, ahora ya sé que asexuales hay de muchos tipos, que ser romántico no influye en la atracción sexual que experimentas o no y que unx asexual puede experimentar las relaciones sexuales sin que eso influya en su orientación sexual”.

Entonces, ¿una persona asexual no siente atracción sexual?

“Si, no existe atracción sexual. El resto: estética, romántica, etc, sí dependiendo del tipo de asexual también están las orientaciones que se engloban dentro del espectro como los demisexuales y los grisexuales”.

Dentro de la comunidad, ¿alguna vez te sentiste discriminada? 
“Sí. Sobre todo por personas que sin quererlo han demostrado su “lástima” por no ser ni sentir como ellos. Otros que no consideran la asexualidad como verdadera orientación o incluso personas que ponen una especie de “mérito de oprimide” sacando el tema que “no te pegan ni discriminan por ser asexual””.
¿Crees que eso va a cambiar?
“Espero que sí”.
“Yo creo que empezando a visibilizar va a haber un poco de compresión”.
“Creo que por ahí se empieza. Gente con ganas de juzgar hay en todos lados”.