La cancha colmada, la gente esperanzada, y una promesa de fiesta se respiraba en el “Monumental”. El humo color rojo y blanco iluminaban y se fundían entre las sonrisas de los presentes en una bienvenida alucinante. Las guirnaldas blancas bajando de los anillos de las tribunas y el humo de guerra le brindo el marco perfecto al césped del Antonio Vespucio Liberti. “Soy de River” y “Muñeco, Muñeco” sonaban retumbando todo el estadio ni bien el equipo se presentó en la cancha. De la mano de en frente, Lanús disputaba el partido más importante de su historia, con un “Pepe” Sand como máxima carta de gol granate.

En los primeros minutos de juego, el conjunto “millonario” inició presionando en campo rival. Los del sur, replegados, bien parados aguardando por el contra golpe con la defensa y el medio campo bien comprimidos en mitad de cancha.

Lo del “Muñeco” comenzaron con impresiciones durante los primeros minutos de juego pero apelando al movimiento y la rotación de sus jugadores llegaron al arco de Andrada con un desborde y remate de Montiel a los 10 minutos del primer tiempo. Tres minutos más tarde, Scocco ensayó otro remate que controló nuevamente el arquero visitante.
La replica del granate no se hizo esperar y tan solo 3 minutos más tarde avisó Acosta, con un remate tibio que fue desviado por Lux en su primera intervención del encuentro.

Mientras tanto, Almirón, preocupado porque su equipo no tenia el control de la pelota y Gallardo, dando indicaciones desde la linéa de cal. Con el correr de los minutos, el conjunto visitante comenzó a ser más ofensivo y pareció acomodarse en el campo.
Promediando la mitad del primer tiempo, la hinchada millonaria, en clara sensación de alarma, aumentó el volumen de los cánticos, entendiendo que sus jugadores estaban empezando a perder terreno y carecía de profundidad. Mientras tanto, el partido lentamente ingresaba en una laguna de intrascendencia y fricción.

El final de la primera etapa se acercaba y en la cancha solo habían insinuaciones, algún remate desviado y corners para ambos lados. Lanús haciendo un partido correcto y eficiente aunque totalmente a contraposición de su estilo habitual. Por el lado del local, carente de profundidad (aunque llegó a rematar en cuatro oportunidades) pero con la figura de Ponzio en el medio y un incesante ida y vuelta de Montiel y Saracchhi que oxigenaban las bandas. No más que eso.

El segundo tiempo arrancó con River como en la primera etapa. Empezó atacando y desplegando a lo ancho de la cancha en función ofensiva a los diez jugadores en campo rival. A Dos minutos de iniciado el complemento, Scocco tuvo una clarisima dentro del area que fue desviada por Gravieri. Con Martinez y Scocco el local ganó en intensidad y tuvo unos primeros minutos interesantes aunque faltaba la estocada final. ¿Lanús? Le costaba salir de abajo y ejemplifica su presente en el juego. El hecho de que Sand este a 15 metros del área propia y Acosta de lateral bastaba para comprender a lo que estaba jugando la visita. Pero también, con muy poco Lanús lograba inquietar al millonario.

A los diez minutos, Pinola estalló el palo, paralizando los corazones de los hinchas presentes. Mientras tanto la visita atacaba y proponia poco, con un Sand desaparecido y el “Laucha” diluido en función defensiva.

A los 25’ ingreso De La Cruz por “Nacho” Fernandez, en una movida del muñeco en la búsqueda de mayor fluidez basándose en las cualidades del hermano del “Negro” Sanchez. El cambio también se debió a que Fernandez fue absorbido por la dupla del mediocampo visitante, Martinez y Marcone.

La primera llegada seria del granate fue a los 28’ del segundo tiempo, un pique en velocidad del “Laucha” que fue interceptado por Lux.

A 75’ de juego la hinchada de River se empezaba a impacientar. Los gritos, los silbidos, los abucheos y los constantes gritos al pedido de “huevo, huevo” se hicieron eco al unísono. En el rectángulo el partido era feo e impreciso nuevamente, sin fineza en los últimos metros para ambos equipos. Auzqui y Aguirre ingresaron a los 77’ reemplazando a Rojas y Silva respectivamente, en una movida táctica ofensiva de ambos técnicos. Auzqui a la derecha, De La Cruz por el centro y Martínez por izquierda, con ese tandem, siguió intentando el elenco “millonario”. Lanús solo pelotazos a Sand.

A los 82’ llego el desahogo, la descarga, la ilusión intacta, llegó el gol de River de la mano del goleador Nacho Scocco. De La Cruz lo buscó a Martínez (con un pase filtrado muy fino), el “Pity” remató, Andrada atajó y su rebote lo capturo “Nacho” para comenzar a inclinar la balanza para los de Núñez. Los minutos posteriores fueron del equipo conducido por Gallardo y más aún luego de que el partido sea detenido unos minutos por unas bengalas. Perdidos en el campo en la mayoría del encuentro (por no jugar a lo que juegan siempre) los jugadores de Almiròn nunca se sintieron cómodos en el planteo y el final fue ese reflejo.

Lanús fue sólido en defensa durante 75’ pero no le alcanzó, Scocco continuó con su efectividad 100% (un gol por partido, septimo en esta Copa) y River consiguió una victoria fundamental pensando en la definición de la llave y una (cada vez más cerca) final de Copa Libertadores.