Los equipos de rescate evalúan el descenso de los niveles de agua de la cueva de Tailandia donde doce niños y un adulto llevan atrapados desde el 23 de junio, lo que podría adelantar la operación.

Unas 20 bombas de extracción funcionan sin descanso y drenan unos 10.000 litros a la hora, lo que se traduce en la disminución aproximada de un centímetro del nivel de agua. Las autoridades estudian con detenimiento las proyecciones meteorológicas por miedo a que entre un temporal de lluvia, que ya está previsto para este viernes, que podrían anular los esfuerzos de bombeo realizados por los rescatistas.

Una opción que apoyan parte de los buceadores internacionales es un rescate por etapas, en la que trasladarían a las víctimas primero a este campamento temporal antes de intentar la salida al exterior.

“Estamos esperando una evaluación de los meteorólogos y del estado físico de los jóvenes por los equipos de rescate”, dijo Narongsak el gobernador de la provincia de Chiang Rai. “Hay una posibilidad del 90 % de que puedan salir seguros con buzos, se intentará”, agregó.