La aventura de la vida lleva a muchos arriesgarse, perder el miedo ante todo, sacrificar comodidades  y empezar de cero. Así nos cuenta una joven que hace pocos más de tres años llego a la Argentina desde Venezuela, recorriendo gran parte de Sudamérica con muchos sueños en su maleta y con su obra “Es lo que yo digo”. Hoy en día hace lo que más ama, la actuación.

Nazareth Cordero de 28 años, oriunda de Caracas nos contará como llegó hasta ser la profesional que es hoy en día, desempeñando su talento en la Argentina en obras como “Hijas del viento” y “Dos mujeres”.

¿Cómo fuiste seducida por el teatro?

Desde pequeña me gustaba la actuación, pero no sabía qué era eso a nivel profesional solo lo veía por las novelas,  comencé buscando cursos de actuación, de teatro, para conocer lo que es hoy mi profesión por lo que empecé a los 16 años, la carrera de actor profesional.

Empecé  actuar en el primer cuatrimestre de la carrera, fui a un casting en mi ciudad, para la obra “Auge y caída de la ciudad de Masajoni”. Allí hago mi primer desnudo. Mis familiares rechazaban la idea por lo que ninguno fue a verla. Tenía 19 años, fue un momento fue fuerte pues en la obra estaba desnuda junto a 30 actores más. Fue mi primera obra como profesional.

A nivel profesional ¿cómo te definirías?

Como actriz, tengo la capacidad manejar mis emociones, a pesar de que algunas de las obras que he participado siento que me han influido en mi vida personal, con mi proceso en la vida real. Mis últimos personajes luchan con el tiempo, los dos personajes se relacionan con el suicidio, no se si en mi vida personal he querido suicidarse. He aprendido a manejar con el tiempo, que a veces las cosas no son como quieres, pero de eso se trata el tiempo, de ser paciente, que no es en un mes, a veces es mas.

La obra más reciente que presentamos en el teatro el Alambique el 23 de septiembre de este año “Hijas del Viento” la relacione con la muerte de mi abuela, allí surge a nivel de emociones, de tiempo y de sensibilidad, poder entrar más en el personajes, hacerlo más propio.

¿Cómo disfrutas tus tiempos libres y que tanta influencia tiene el teatro en tu vida?

En mi vida influye mucho el teatro, siempre estamos ensayando, el personaje está presente en cada momento de mi día, trato de interiorizarlo y de aprender de él. Al personaje lo alimentas con el día a día, con el tiempo el personaje se va incorporando a tu vida, lo haces con más conciencia. Me gusta disfrutar de los espacios y la naturaleza, desconectarme a veces con el entorno y sentirme más a gusto con mi yo interior.

¿Qué es lo primero que pensaste cuando te propusieron actuar en “Hijas del viento”, qué te hizo aceptar?

Al principio no entendía bien mi monólogo, me gustaban otros, no entendía bien la acentuación, los matices los tenía que cambiar, cada frase tiene una emoción, cambiamos mucho la forma de hablar eso pasa mucho en el teatro y no solo en el teatro pues la gente siempre está actuando.

En “Hijas del viento” el proceso fue muy lindo porque ya habíamos actuado con la directora, Isabel Nieto, nos encontramos acá y volvimos actuar, yo le ayude a escoger las actrices. Es muy importante cuando un director te lleva de la mano, y te especificas mas donde tienes que profundizar. El proyecto me gusto, eran monólogos, había mucha coreografía, lo cual se me complico un poco la rítmica.

El guión lo escribió una española, mi monólogo dentro de “Hijas del viento” se llama Anastasia, ella es bailarina, el baile no es lo que me llama la atención, pero en este monólogo  le encontré fue lo corporal, el movimiento, la expresión corporal. Ella “Anastasia” nunca quiso estudiar, encontró en el baile lo que quería, la primera frase del monólogo es: “Nunca supe aceptar que las cosas como dicen cuestan”. Nombra a su mamá, habla de su niñez  y siempre llega tarde. Es una chica que siempre esta recordando, con la mirada perdida

¿Cómo ha sido la experiencia de participar  en una obra en Argentina?

Mi primer encuentro teatral con actores argentinos fue en “Chicas Hot” yo era la única venezolana, lo cual me causaba un poco de intriga  saber cómo sería su recepción hacia a mí. A ellos le encanto mi tonada, este personaje me abrió las puertas a la Ciudad de la Furia. Interpreté a una turista inocente, yo digo que los personajes te eligen, y el director decía que yo tenía mucho de ese personaje.

¿Qué tan difícil es montar una obra teatral en Buenos Aires?

Como extranjera influye el dinero, una ventaja en la Argentina es que hay muchos espacios para hacerlo, lo que no pasa en Venezuela. Mover publico es difícil, acá hay teatro en todos lados, puedes hacerlo incluso en bares. En el teatro no influye si eres de otro país, solo hace falta tener las ganas y unos buenos personajes.

 ¿Qué se siente ser extranjera y actriz de teatro, cómo ha sido tu transición en la Argentina?

 Influye en la parte de la técnica, acá son muy naturalistas, vengo de un teatro más grotesco. Mi proceso de adaptación al país  me gusto, no me deprimía si no me llamaban a una obra, quería hacer mi obra, como hacer mi propia empresa. Pero muchas veces no puedo hacerlo tiempo completo, dedicarle más a lo que amo hacer.  Ser extranjera no me limita a hacer actriz, pero si me condiciona entre pagar gastos o ensayar. A mis 28 años muchas veces me ha tocado suspender  un ensayo por trabajar ocho horas de camarera. Un sueldo mínimo al lado de una hora en el teatro que me la pagaban 1200 pesos argentinos y de camareras de 400.  Entras como en frustración, no por el dinero sino en tiempo.

Trabajar de actriz no trabajas todos los días, porque no hay funciones todos los días, tienes que mover público. Yo he comparado el teatro como a nivel empresarial con los locales en donde he trabajado, el teatro lo veo como mi empresa, no todos los días se pueden llenar, si quieres vivir de lo que amas tienes que invertir y tener paciencia. Me gustan también producción además de la actuación, eso te lo enseña el tiempo, cuando empiezas actuar empiezas a buscar herramientas.

Quiero hacer un guión de cine, escribió muchos poemas, cuentitos cortos, amo la escritura, es una forma que tengo de relajarme. Me gusta escribir todo lo que pasa en el día, al leerlo después  te entiendes aun más, lo que sientes y lo que quieres. Estos últimos tres años, he escrito y tengo pensado proyectarlo como largometraje.

¿Cómo fue tu experiencia con el teatro en Venezuela?

En Venezuela actué y también estuve en la parte de producción, luego de terminar la carrera, me quede en Stand By, dure más de 7 meses sin actuar, iba a castings y no quedaba, mis amigos estaban actuando y yo no.  Por lo que empecé hacer teatro callejero, dure tres años haciéndolo, quería actuar como sea.

Me hice mi propio vestuario, y actuaba en el Boulevar Sabana Grande en Caracas, allí estuve de estatua, me cree un personaje cuyo vestuario era todo reciclable. La gente le llamaba la atención el sombrero gigante con periódico, era como una indigente, pero lo que yo quería era que me vieran mas allá de la mente y no la presencia de la gente, puedes vestirte como te dé la gana porque eso no te marca como persona.

 Duraba por lo menos cuatro horas al día, al día era poco.  Luego de un tiempo llego un amigo y empezábamos a decir monólogos. Junto a él iniciamos un viaje desde Venezuela promocionando la obra y llevándola más allá de las fronteras. La obra era sobre un travesti y yo tenía el personaje de la madre que no lo aceptaba, fuimos mejorando los vestuarios. Empecé a ganar mucho más de lo que hacía cuando actuaba sola, nos llevamos casi un sueldo mínimo los dos, solo por dar alegría y un momento diferente para quienes nos observaban.

Empezaron los viajes, queríamos mostrar la obra “Es lo que yo digo”  a todo un continente, yo llegue a la Argentina por tierra en el 2015 y fuimos haciendo la obra hasta llegar a buenos aires a los pocos días la presentamos en el barrio porteño San Telmo.  Durante el recorrido la presentamos también en Colombia y Ecuador.

Mi  obra gustaba mucho al principio era difícil de llegar a la gente. En febrero 2016 poco tiempo de estar viviendo en Argentina, presentábamos la obra los domingos en la Feria de San Telmo, duramos con eso todo el año, mientras trabajaba entre semana de camarera hasta las 3 de la mañana, al otro día  tenia función a las dos de la tarde y hacíamos hasta dos funciones ese mismo día. Trabajar hasta tarde a veces no me dejaba hacer la obra por el agotamiento del día anterior Esos han sido los coches con la realidad más difícil desde que estoy en Argentina.

 ¿Qué sientes que has logrado y que crees te falta por realizar a esta altura de tu carrera teatral?

Me falta mucho, a nivel de actriz trabajar más lo musical, desarrollar más el odio, en cuando a la rítmica.  Me gusta en la música, pero en el teatro, me cuesta.   Lo que más pienso, es poder tener una industria en la que yo pueda producir lo que yo quiera, ser productora y poder ser actriz también.

 ¿Tu vida sentimental ha influido en algunas de tus obras?

Es algo extraño, el contacto con un chico, no influye para nada en mi vida y mis sentimientos. Al principio fue difícil debo aceptarlo, pero salió bien.  En un personaje Nazareth no está ahí, cuando estrás en el personaje no puedes tener prejuicios. La idea del teatro es aprovechar cada personaje, y ver a donde me puede llevar. Como personas somos muy inocentes de lo que sentimos y de los procesos, somos muy cerrados en nosotros mismos, que no se contacta con el otro y que ni siquiera está en el mismo.

¿Crees que el artista necesita estar siempre renovándose? ¿Por qué?

Siempre voy al teatro, por lo general busco algo a la gorra, más por querer contribuir con el arte joven. Me relaciono mucho con la gente, veo en ello los gestos y como reflejan sus pensamientos. Me gusta aprovechar el tiempo aunque este ocho horas diarias en un trabajo, observo y  canalizo cada persona como un personaje,  como se miran, y se tratan entre ellos, aprovechar cada situación.  La cultura nunca debería disminuir sino aumentar, sino iríamos en retroceso a nivel cultural.