Magdalena Ruíz Guiñazú es una mujer democrática, con criterio y una fortaleza moral inquebrantable. Periodista, traductora, escritora, locutora, ciudadana ilustre y miembro de la CONADEP, son algunos de los logros en su extensa carrera.

Dentro del imponente Palacio San Martín, declarado Monumento Histórico Nacional, vivía la pequeña Magdalena junto a su familia. Detrás de las amplias ventanas se refugiaba al acecho, como si esperara a que algo pasara. Sin imaginarse que años más tarde sería una periodista íntegra.

Siendo la menor de nueve hermanos estaba atenta a todo lo que pasaba dentro y fuera de la casa” contó.

Una vez finalizada la secundaria, pudo despegar sus alas. Sus padres, católicos a raja tabla, le permitieron trabajar en la revista Acción Cristiana, en una sección llamada “Gente joven”. Allí, en la redacción, hacía de todo: abría la puerta, limpiaba las oficinas, prendía las luces y pasaba a máquina lo que otros escribían a mano, dijo Magdalena. Sin embargo, por aquel entonces no habían muchas mujeres en la industria laboral y mucho menos en los medios de comunicación. Una de las pocas era Paloma “Blackie” Efron, conductora pionera de la radio y televisión argentina. “Su presencia en los medios era muy importante porque no había muchas periodistas”.

¿Cuál es tu mirada sobre los periodistas actuales?

Creo que les hace falta un poco de lectura. En el sentido de que la vida es tan apremiante y tan agitada que de pronto no queda tiempo para sentarse a leer. Pero lo más importante es que no dejen de hacerlo porque es fundamental. Pero no solamente leer los diarios sino literatura. El leer lo que otros han pensado y han puesto en libros justamente para la posterioridad, es parte de la formación de un buen periodista. Para mi, un periodista que no ha sido lector está incompleto porque le van a faltar un montón de elementos para poder enfocar y hacer juicio sobre lo que le está tocando cubrir a él mismo.

¿Qué es lo más lindo que te ha dado el periodismo?

El periodismo, junto con mi familia, fue y es mi vida. Cada vez que me levanto a la mañana para ir a la Radio Mitre me da mucha felicidad. También cuando voy los martes a grabar a ARTEAR, en Canal 13, me da una gran ilusión, alegría y a veces mucha preocupación, según lo que va a acontecer o lo que me toca cubrir.

Respecto de las transformaciones tecnológicas, Magdalena Ruíz Guiñazú pone el foco sobre las consecuencias y el impacto en el periodismo en forma de incumplimiento al código ético profesional. Los editores han establecido que los lectores no leen y que todo debe estar plasmado en un par de líneas, sumado a la velocidad con la que tienen que salir las noticias en los portales. Aquello genera violaciones al código ético porque no investigan en profundidad o utilizan lenguaje burdo. La periodista opinó que hay que ser más responsables de la propia conducta y que el público, los ojos y oídos del mundo, advierte cuando una persona falta a la verdad o a la ética. “Es necesario que se respete el código de la vida y de la ética” declaró.

Magdalena Ruíz Guiñazú es un ejemplo para todos los periodistas debido a su dedicación, valentía y lucha por la verdad. A su vasta cantidad de reconocimientos y premios recibidos, este año se le sumó el Premio ISEC a la Trayectoria por su excelencia profesional durante tantos años en los medios de comunicación.