La licencia en nutrición Agustina Murcho habla sobre lo peligroso que es  para la salud dar diagnósticos y recomendaciones a pacientes a través de las redes.

“Hay gente que me pregunta cuánto puedo comer de pan por día y eso depende de cada persona. Hay que evaluar cómo come la persona, los gustos, los requerimientos. Uno no puede recomendarle a alguien qué es lo que puede consumir sin conocerlo” reflexiona la licenciada en nutrición Agustina Murcho. Al teléfono su voz que tiene el timbre dulce de juventud que contrasta con la seguridad del tono de quién sabe de lo que habla.

Hace cinco años se recibió de nutricionista. Un día decidió hablar de nutrición en las redes sociales: “Empecé con algo súper básico cómo qué son los hidratos, más informativo”, cuenta la licenciada, “pero cuando vi los mensajes que se dan en las redes preferí concientizar y que alguien que sabe de los consejos”.

Hoy en su Instagram llamado @nutricion.ag tiene más de 175.000 seguidores. En el postea imágenes con extensas leyendas esforzándose por derribar mitos, aclarar dudas y desmentir a aquellos que profesan la nutrición sin conocer nada al respecto.

¿Cómo cambió la importancia que se le da a lo que comemos?

Cambió demasiado. Sobre todo por las redes sociales, hay muchas modas con respecto a la alimentación.

Para vos las influencers cumplen un rol importante en estos cambios

Importante y un mal rol en realidad. Es súper peligroso porque no suelen ser profesionales y dan información que es errónea. Dan consejos que las adolescentes siguen y pueden derivar en trastornos alimentarios. De hecho me han llegado pacientes que ya están enfermas por haber seguido a estas personas.

Cuando surge el tema de la demonización de alimentos, que se podría definir en pocas palabras como prohibir un grupo de la rueda alimentaria basándose en los aspectos “negativos” de consumirlo, la licencia advierte que “pueden haber diferentes carencias dependiendo a cada alimento”.

En este sentido, sostiene que cuando se “demonizan los hidratos la persona opta por no consumirlos y ahí viene la pérdida de masa muscular, desmayos, mareos, falta de energía”. Otro caso es de los lácteos, donde la falta de  consumo genera deficiencia de calcio.

Además Murcho señala que “la persona se puede obsesionar” y esto trae peligrosas consecuencias. Se puede generar un aislamiento social de parte de la persona: “No ir a un cumpleaños porque hay torta”, ejemplifica.  En un caso más grave, deriva en un trastorno alimentario.

¿Cómo debe ser una dieta saludable?

Balanceada y variada, adecuada a cada persona; que no falte ningún alimento y siempre cuatro comidas.

Si alguien quiere comer algo “no sano” ¿lo puede hacer?

Si alguien tiene ganas de comer algo distinto, “fuera de lo sano”, lo puede hacer pero siempre moderado.

Entonces, la receta de una dieta balanceada seria la variedad y la moderación, no la restricción

Exacto, el equilibrio.