Los juegos olímpicos que paralizaron al mundo

En la madrugada del 5 septiembre de 1972, ocho terroristas palestinos, pertenecientes al grupo “septiembre negro”, desataron lo que fue una de las masacres más recordadas de la historia. Vestidos como atletas, en la oscuridad de la noche, treparon los muros que rodeaban la villa olímpica, con la ayuda ocasional de deportistas norteamericanos, que se encontraban de regreso luego de una noche de copas. Tras ingresar sacaron las armas que llevaban en sus bolsos y fueron en busca de sus objetivos en los cinco edificios israelíes, donde se alojaban los atletas. En pocos minutos irrumpieron en el departamento uno, donde ejecutaron a uno de los atletas, al igual que en el dos, luego se dirigieron al número tres en el cual tomaron nueve rehenes.

Los motivos eran contundentes; la liberación de los prisioneros palestinos en Israel. Se dio tiempo hasta las 12 de mediodía, pero se pudo llegar a un acuerdo de prorrogar las negociaciones por cinco horas.

El mal accionar de la policía dejó en evidencia las fallas de seguridad en aquel entonces, años más tarde la vista recaería en ese hecho en particular, al momento de analizar los hechos. Los medios, que dejaron de tomar conocimiento sobre los récord y sucesos de los juegos, se evocaron en el caso, y también tuvieron un papel preponderante, ya que informaron que las fuerzas se preparaban para intentar rescatar a los rehenes. Y fue entonces que los terroristas, a través de la radio advirtieron las maniobras y solicitaron un helicóptero para poder huir al Cairo.

Los palestinos ya se encontraban fuera de la villa olímpica, luego de ser trasladados al aeropuerto de Fürstenfeldbruck.

Las autoridades alemanas no contaban con la cantidad necesaria de personal especializado y colocaron a varios tiradores inexpertos en los techos. Seguido de este mal accionar, y tras esperar dos horas, el peor desenlace se dio en aquella tarde. Los terroristas intentaban escaparse y en el intento de detenerlos, los nueve deportistas israelíes perdieron la vida, junto a un policía y cinco terroristas.