En un nuevo aniversario de la movilización NiUnaMenos y en días previos al tratamiento en el congreso de la ley del aborto, las calles de la ciudad se vieron colmadas por una marea verde feminista.

El tiempo pasa y las mujeres ya no se callan más. Hace cuatro años fue la primera marcha del colectivo NiUnaMenos que busca terminar con la violencia machista y el estado patriarcal en el que las mujeres se ven sometidas.

El reclamo es claro, “vivas nos queremos”, “sin aborto legal no hay ni una menos”. A las mujeres en la Argentina del 2018 las secuestran, las violan y las tiran en una bolsa, o las entierran y les tiran cal arriba para que pase desapercibido. Los jueces liberan a los violadores por buena conducta, y al recuperar su libertad, vuelven a violar.

No caminan tranquilas por la calle, se envían mensajes entre sus amigas para ver si todas llegaron sanas y salvas a sus casas, tienen miedo cuando un auto se les acerca en la calle. Las desigualdades y la violencia de genero son claves en un estado que mira para el costado.

“Vinimos a esta plaza a declarar que nos queremos vivas, que tenemos derecho al placer, a vivir la noche con libertad y sin miedo, a gozar de nuestras sexualidades sin represiones, sin mandatos, sin acosos, sin jerarquías”, fue una de las consignas que se pronunciaron. El eje principal fue otra vez la Avenida de Mayo, que desde la plaza hasta el congreso se saturó de lemas feministas.

El botón antipático que les entrega a las mujeres que son golpeadas por sus parejas, en la mayoría de los casos, no funciona. Y la victima denuncia una y otra vez y en las comisarías se les ríen, hasta que finalmente su pareja la mata.

“Nos reconocemos en los pañuelos verdes que desde hace 13 años son el signo de la lucha por el derecho al aborto legal que, ahora mismo, por presión de la calle, por la capacidad del feminismo de darle cuerpo y sentido a esta demanda”, expresaba el comunicado del colectivo de mujeres.

A diferencia de otro años, los pañuelos verdes que simbolizan la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito fueron el eje en la movilización, con fuertes consignas hacia los diputados que tendrán que tratar la ley en los próximos días, luego de varios meses de debate a favor y en contra.

La ola feminista ya está en punto de ebullición, ya no dejan pasar los abusos ni los acosos, no están solas, basta con poner la foto de un abusador en las redes para que obtenga miles de retweets y llegue así a todos lados. Caminan por la calle empoderadas, porque saben que la revolución es inevitable.