Este martes la CNN presentó ante los tribunales federales una demanda hacia el presidente de los Estados Unidos y cuatro funcionarios más, John Kelly (jefe de Gabinete), Sarah Sanders (portavoz), Bill Shine (director de comunicación) y Joseph Clancy (director del Servicio Secreto) por haberle retirado la credencial de acceso a Jim Acosta su corresponsal en la Casa Blanca.  La cadena expresa que la decisión del Gobierno viola la primera y la quinta enmienda de la Constitución de los Estados Unidos (libertad de prensa y debido proceso), y exige devolverle de inmediato la credencial al periodista además de comprometerse a no volver a quitársela.

El corresonsal de CNN Jim Acosta

El Gobierno defendió su decisión argumentando que el periodista “forcejeó” con una becaria (video) en medio de una tensa rueda de prensa donde Jim Acosta le preguntó a Donald Trump por la caravana de inmigrantes centroamericanos que se dirigía hacia la frontera, la pregunta no fue respondida y el presidente cerró: “Eres una persona grosera y terrible. No deberías estar trabajando para la CNN”. Durante el día de ayer el Servicio Secreto, responsable de las acreditaciones, le retiró la credencial y no le permitió entrar a la Casa Blanca. Entre los argumentos legales a favor de la cadena está el siguiente: “solo puede expulsar a un periodista de la Casa Blanca en el caso de que exista una amenaza física para el presidente o su familia”. La jurisprudencia también especifica que, antes de retirar un pase de prensa, “el periodista tiene que recibir un aviso, debe tener la oportunidad de responder y debe recibir por escrito los argumentos de la Casa Blanca sobre lo que está haciendo y por qué”, algo que no ha ocurrido en esta ocasión.

La relación de Donald Trump con la prensa, particularmente con la CNN, fue cada vez más tensa desde su asunción, por otro lado, tradicionalmente la política norteamericana le da un rol fundamental a los medios como contrapeso de poder, y considera que su libre funcionamiento es fundamental para la democracia.