En plena primavera porteña, los jacarandás sacaron a relucir sus flores y pusieron color a toda la ciudad.

Se pueden apreciar mayormente en la avenida Figueroa Alcorta, avenida Del Libertador, en los parques de Chacarita, en la Plaza del Congreso y en Barrio Parque.

Quién tuvo la idea fue el pasajista Carlos Thays hace más de 100 años y gracias a su diseño hoy  los vecinos de la Ciudad siguen disfrutando de los coloridos árboles : plantó 150.000 ejemplares de lapachos, tipas, ceibos y palos borrachos para que, cada cual a su turno, florecieran y llenaran de colores las calles.

Dura poco tiempo el árbol en flor, necesita un periodo muy pequeño para que los polinizadores hagan su trabajo y la flor se transforme en fruto aunque no todos llegan a convertirse en frutos. Son muy frágiles porque ante una lluvia o un fuerte viento se caen.