La comunicación es una condición indispensable para el funcionamiento de la democracia. Los medios de comunicación son el medio por el cual se comprende la realidad social, y permite cierta visibilidad de la realidad entre la base y la cima, es decir entre la elite, dirigentes y ciudadanos.


Vamos a aclarar también que toda comunicación es persuasiva, ya que quien le habla a alguien, desea algo y quien deja que se le hable, espera algo, según Lerg. Pero también debemos decir que el universo de las comunicaciones masivas está lleno de interpretaciones discordantes, ya que el mensaje parte de una fuente y llega a distintas sociedades, con diferentes realidades sociológicas en las cuales actúan códigos distintos. Por lo tanto, el problema parte de que nadie regula cómo el destinatario va a interpretarlo.

El mensaje es un recipiente vacío el cual los propios perceptores llenan con un significado, y este significado se lo dan a través de su universo cultural y del ámbito que los rodea, los cuales los condicionan, no los determinan como propone el profesor McLuhan, el cual afirma que la información dejó de ser un elemento para producir bienes y pasó a ser el principal de los bienes. Con lo cual estamos, en parte, de acuerdo partiendo desde la base de que quien tiene información, tiene poder; pero depende del contexto de cada sociedad como lo van a decodificar.
Los MCM son ellos mismos la ideología, es decir que si el medio cambiaba, el mensaje se distorsiona, sin importar con cuanta fidelidad pase el mensaje de un medio a otro, este invariablemente se distorsiona debido a los sesgos de los diferentes medios.

Ya haciendo referencia más en nuestro tema: la relación que mantienen los medios de comunicación con los políticos y cómo influyen en la opinión pública (primero en épocas electorales y luego en el transcurso del mandato), tenemos varios aportes de Dominique Wolton. Él habla del triángulo infernal entre periodistas, políticos y la opinión pública. Dice que la comunicación predomina sobre la política, y estos últimos se ven debilitados varias veces ante los medios por la hipermediatización. Según Umberto Eco en “la guerrilla semiológica”, los medios de comunicación “molestan hasta cansar”, es decir que pueden hablar tanto de una persona (político) hasta debilitarlo. El pensamiento de los medios es que ellos van a permanecer en el tiempo, pero los políticos no.

Podemos decir que estamos totalmente de acuerdo con Wolton y Eco, porque los políticos en épocas electorales se presentan desde una postura más humilde, tratando de convencer a la sociedad con discursos preparados, que ellos son la mejor solución a los problemas de la población (económicos, seguridad, educación, obras públicas, etc.), que los pueden ayudar y que no están solos. Quieren hacer sentir que llegaron para quedarse por un largo tiempo, por lo tanto plantean proyectos a largo plazo, pero en realidad solo están un tiempo limitado de mandato (en Argentina es de cuatro años). Nombrando brevemente el tema de las encuestas, podemos decir que son respuestas a preguntas orientadas por quienes las piden, pero en el momento en que las repite un periodista olvidamos este punto, creemos en ellas y hasta nos influye a la hora de votar. Por eso, el papel que juegan los medios es fundamental, ellos hacen de árbitros entre los políticos y la gente. Y ante esa necesidad de los políticos de quedar bien parados ante la sociedad para convencer y conseguir el voto, los medios se sienten más fuertes que nunca, ya que son ellos quienes a través de sus comentarios generan gran influencia en la opinión de la población.

Al principio todo parece coherente, completo y racional, la gente no se hace demasiadas ilusiones con los políticos pero necesita creerles y sentir que les importan. El problema llega cuando las cosas no salen como se planearon, y se desata una crisis social. En ese momento está todo desequilibrado, y los medios de comunicación lo que hacen es plantear si los políticos que están en el poder tienen la capacidad de resolver los problemas que se están suscitando; la autoridad es puesta en tela de juicio. Esto favorece a la impaciencia, el dramatismo en la sociedad. Los medios no suelen ser autocríticos, no se plantean si contribuyeron a desestabilizar lo que luego analizan. Una vez que el político está debilitado, se desestabiliza también al ciudadano.

Es decir, los medios masivos son una “máquina” que dispara ideas y afirmaciones sobre la sociedad. Este concepto es el de la “Teoría del dardo de la comunicación”: las personas solo tienen que caer en la mira de los medios de comunicación, y en el haz de proyectiles de sus afirmaciones, heridos en sus conciencias, se desploman.
Ahora vamos a enfocarnos un poco más en como los partidos políticos se manejan con los medios de comunicación, y vice versa, durante la época electoral, siguiendo algunos aportes de Stefan Reiser que explica muy bien esta relación de interés mutuo.

Primero que nada, debemos decir que los partidos políticos intentan ejercer influencia masiva sobre la agenda medial. Todas las estrategias de las campañas electorales persiguen imponer la propia selección y ponderación temática en la opinión pública.

Aquí nos encontramos con dos conceptos, el de dependencia y el de interdependencia. El primero hace referencia a que la política depende de los medios: los medios masivos fijan las prioridades temáticas para los ciudadanos y partidos políticos, y determinan las interpretaciones de la realidad política. El periodismo representa el factor decisivo para la formación de la agenda medial, es decir que las prioridades temáticas de la política se orienta por lo que diga el periodismo. Pero no podemos negar que los partidos políticos deciden sobre qué y de qué modo informan a los medios masivos. Las medidas de personalización y polarización (campaña negativa) producirían el elemento dramático necesario para llamar la atención de los medios.

Haciendo una conclusión entre estas dos situaciones llegamos al segundo concepto, el de la interdependencia, es decir el equilibrio entre los partidos y los medios de comunicación: Ambas partes se proporcionarían mutuamente resultados, de modo que surgiría una imprescindibilidad mutua para la existencia y funcionamiento de ambos sistemas parciales. Ambas son condiciones indispensables para que funcione el proceso de formación de opinión y voluntad pública. Así se llega a lo que se denomina “agenda setting”, que es la negociación de la agenda entre políticos y periodistas. Estos últimos tienen la posibilidad de la selección, la libre elaboración de la forma y del fondo de los contenidos mediales, así como los comentarios acompañantes, para imponer su interpretación de la realidad. La libertad de prensa y de opinión, brindan al periodista individual así como a la institución de la prensa, la protección constitucional necesaria. Los partidos políticos para imponer sus propias pretensiones de tematización recurren a especialistas de relaciones públicas, expertos en publicidad y asesores de campaña electoral.

Durante la campaña electoral la entrega de la información por los medios de comunicación se debe caracterizar en el mayor grado posible por la presentación de las propias actividades electorales, sin colocar la adversario político demasiado en el foco de atención de la opinión pública.

A pesar de esto, no todos los partidos políticos tiene la misma participación en los medios, los partidos más pequeños aparecen menos en ellos. Aquí aparece una barrera, que va en contra del concepto de “free market place of ideas”.

 

Relación entre los medios de comunicación y los políticos desde la vuelta de la democracia en 1983 hasta la fecha en Argentina

Raúl Alfonsín
La campaña electoral de Alfonsín se caracterizó por renovar los canales de la comunicación política en la Argentina. Ocho meses antes de la elección, Alfonsín contrató al publicista David Ratto para dirigir su campaña. Hasta entonces los partidos políticos argentinos solían restar importancia a la publicidad como método para lograr adhesión electoral y solía ser realizada por los propios dirigentes políticos.

El peronismo logró atraer más gente a su cierre de campaña en el Obelisco que el radicalismo, pero una mala jugada de Iglesias dio vuelta la supuesta victoria premeditada del peronismo. Terminando el cierre de campaña prendieron fuego un ataúd pintado con los colores radicales y con sus siglas. Este hecho dejó muy mal parado al peronismo. La gente lo tomó como un acto de violencia enorme, y vio reflejado el pasado (la última dictadura militar) en ello.
Finalmente, Raul Alfonsín ganó las elecciones de 1983 con el 51.75% de los votos.

Clarín contra Alfonsín
Alfonsín nunca cedió a la presión de Clarín para derogar el artículo 45 de la Ley de Radiodifusión, el cual impedía la formación de monopolios. No se pudo llevar adelante la nueva ley que el planteaba por intereses de los grandes empresarios de los medios. Seis meses antes de terminar su mandato le pidió a los empresarios que lo dejaran llegar a diciembre, pero Magnetto le contestó que “ustedes ya son un obstaculo” refiriéndose el gobierno de Raul Alfonsín.

En un discurso de 1987, en un palco en el barrio de Villa Lugano, Alfonsín nombró por primera vez a un medio de comunicación: “Soy respetuoso de la libertad de prensa, pero ustedes tienen un ejemplo hoy, en los diarios de hoy, yo les pido que lean el Clarín, que se especializa en titular de manera definida, como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino. Yo respeto al diario el Clarín y el Clarín respeta al presidente, sin duda, y no ha de pretender que calle su opinión. Lean ese artículo que está vinculado a los anuncios sobre la desocupación. Sabemos que es un opositor acérrimo y no nos interesa. Sabemos que es, también, este tipo de artículos el que aparece cotidianamente en el diario. Pero léanlo porque la forma falaz en que está presentada la noticia de la disminución de la desocupación en la Argentina, es un ejemplo vivo contra lo que tenemos que luchar los argentinos”.

El partido gobernante había incluido en su plataforma política de 1983 la intención de modificar la entonces vigente Ley de Medios, dejando planteados tres sistemas para la explotación de la radio y la televisión: el reservado al Estado, el reservado a la gestión privada y el reservado al ente autónomo de derecho público no gubernamental.

Para que las empresas de medios gráficos se lanzaran a la posibilidad de acceder a la radio y la televisión necesitarían la modificación de la Ley de Radiodifusión Nº 22.285 que, en su artículo 45, fijaba las condiciones necesarias para acceder a la adjudicación de una licencia de radiodifusión. Puntualmente, el inciso e) mencionaba: “No ser propietario ni socio de diferentes sociedades de radiodifusión. No tener vinculación jurídica o económica con empresas periodísticas extranjeras. Tampoco con empresas periodísticas nacionales.”

Con este requisito, Clarín no podría acceder a ninguna licencia, ya fuera televisiva o radial, a fin de poder crecer empresarialmente.


Carlos Menem
Menem en la campaña electoral apelaba a la tradición nacional y popular del peronismo y en ese contexto, potenciado por las constantes contradicciones internas y la imagen de ganador que proyectaba Menem en los medios masivos de comunicación, el candidato peronista generaba un vínculo de identificación simbólica con las masas. Asimismo, buscaba, mediante la aparición constante, casi cotidiana, en la televisión (aunque también en otros medios de comunicación) trascender el vínculo con sus seguidores.

Su liderazgo personalista era potenciado por sus apariciones permanentes en los medios masivos de comunicación. Reforzó su imagen de “tipo carismático y entrador” debido a sus frecuentes apariciones en programas de televisión como en eventos deportivos y espectáculos musicales. Los medios de comunicación, más precisamente Clarín, estaban en contra de Alfonsín ya que no podían conseguir lo que ellos querían que era derogar el artículo 45 de la Ley de Radiodifusión; por lo tanto apoyaron a Menem en la campaña electoral.

El gobierno de Carlos Menem durante la década del ’90 significó que los medios de comunicación, sobre todo la televisión, adquirieran un protagonismo central en la vida política argentina, con un presidente que se adaptó a la lógica audiovisual y que utilizó a los medios como su forma privilegiada de contacto con la ciudadanía. Este gobierno se caracterizó por políticas de radiodifusión que tendieron a la privatización de medios y la consolidación de un sistema de medios concentrado e hipercomercial; en este momento Clarín pudo adquirir la señal de Canal 13. Sin embargo, las políticas de radiodifusión fuertemente privatistas no le aseguraron al gobierno de Menem aliados mediáticos durante todo el periodo, sino que agigantaron el poder de esos medios concentrados. Luego, el periodismo que anteriormente lo había apoyado, se le dio vuelta, comenzó a inentigarlo y a “apuntarlo con el dedo”. Los medios ventilaron numerosos escándalos de corrupción, que monopolizaron las publicaciones de los diarios y los programas de televisión. Por primera vez, se desplegaba cierto periodismo de investigación, que nunca terminó de afianzarse. Al finalizar el gobierno, la televisión acentuaba el desprestigio de Menem al igual que el de las instituciones políticas en general, mientras que los medios acumulaban cada vez más poder y prestigio entre la opinión pública.

Fernando De La Rúa
Durante la campaña electoral de Fernando De la Rúa, el senador peronista Antonio Cafiero había encontrado una manera ingeniosa de perjudicarlo. “No hay nada más aburrido que un domingo de lluvia, sin fútbol y con De la Rúa como presidente”, dijo el senador y así se creó en la opinión pública la imagen de De la Rúa como un hombre aburrido, sin “chispa”. Pero los agentes publicitarios tuvieron la idea de crear un spot en el que hiciera alusión a ello pero defendiéndose:


Ganó las elecciones con el 48,5% de los votos.

Durante el mandato se impuso un plan económico que terminó perjudicando a toda la sociedad, el “corralito”, el cual llevó a la gente a protestar a las calles de la ciudad. La policía reprimió dejando varios heridos y muertos. Como consecuencia de esto De la Rúa presentó su renuncia. Una imagen icónica de esa época fue la del presidente de la nación huyendo de la protesta en un helicóptero que despegaba del techo de la Casa de Gobierno.

Podemos decir que los medios, durante la campaña electoral lo trataron de manera benévola, pero durante los años que De la Rúa estuvo en el poder lo cargaban por la falta de carácter y su “despiste”, recordemos la vez que estuvo en Videomatch, en donde cometió un par de errores, los cuales desataron millones de cargadas al presidente. El mismo De la Rúa le echó la culpa a Marcelo Tinelli de haber desestabilizado su gobierno. Según el expresidente, a partir de ese programa de Videomatch comenzó la crisis en su gobierno, ya que había ido para terminar con la imagen de “mofa” que imponían los medios de comunicación en la opinión pública pero no lo consiguió por los hechos que se suscitaron, sino que se ratificó esa imagen.

Luego de la renuncia de De la Rúa, pasaron 4 presidentes (Ramón Puerta, Adolfo Rodriguez Saa, Eduardo Camaño) hasta llegar a Eduardo Duhalde el cual gobernó hasta el 2003 cuando tendría que terminar el mandato de Fernando.

Nestor Kirchner
En las elecciones de 2003 las encuestas arrojaban un porcentaje parecido a los cinco candidatos principales, que eran Menem, Kirchner, Adolfo Rodriguez Saá, Lopez Murphhy y Carrio. En este caso no estuvieron muy lejos del resultado final ya que Menem y Kirchner tuvieron que ir a balotage, el primero en la historia del país.

Kirchner no era tan conocido a nivel nacional, pero de a poco fue apareciendo en los medios con sus propuestas firmes, y dejando en claro que quería mejorar el pasado y todo lo que se había hecho mal en la década del 90; también ponía de ejemplo todo lo que había logrado en su provincia, Santa Cruz, donde había sido gobernador. Además de esto, tenía el apoyo de Duhalde, que ya le aseguraba una gran cantidad de votantes.

Cuatro días antes del balotage Menem se retira de las elecciones porque todas las encuestas daban ganador a Nestor con alrededor de un 75% de los votos.

Entre el año 2003 y 2006 el presidente firmó 176 DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), uno de ellos fue para extender por diez años más las licencias de radio y televisión. En este sentido es importante mencionar su relación con el Grupo Clarín. La estrategia de Kirchner había sido la de ubicar a la prensa en el lugar de actores políticos, con intereses políticos propios que van más allá de comunicar. La relación del kirchnerismo con el Grupo Clarín, comenzó sin altibajos y con el beneplácito del presidente, quien decidió, como se dijo anteriormente, prorrogar por diez años más las licencias de los medios pertenecientes al grupo. Kirchner tenía una relación cercana con Clarín. El mismo llamaba para protestar por algún título o nota publicada en Clarín.  Hasta ese momento la relación era buena y cordial. El mismo Luis Majul dijo que cuando el nuevo gobierno comenzó, Kirchner apoyaba a Clarín, y Clarín apoyaba a Kirchner. Además, pocos días antes de finalizar su mandato, el presidente aceptó la fusión en el negocio de la televisión por cable entre las empresas Multicanal y Cablevisión, permitiéndole de esa manera al Grupo Clarín el control del 60 por ciento del mercado en ese rubro.

 

Cristina Kirchner
Cristina Fernandez de Kirchner asume la presidencia en 2007 habiendo ganado con el 42,97% de los votos, con la formula Frente para la Victoria al igual que se esposo Nestor Kirchner en el 2003. Durante su gobierno operó sobre los medios de prensa. Los funcionarios vigilaron la opinión de los periodistas y sugirieron el desplazamiento de los más críticos. Un elemento efectivo fue la asignación de la publicidad oficial, repartida preferentemente entre aquellos medios que disciplinaban su línea editorial. El poder de regulación de las emisiones de televisión y de radio constituyó, asimismo, un argumento importante, principalmente con las empresas de TV. Si bien amigos empresarios del gobierno compraron diarios y radios, rara vez lograron que su circulación creciera. Por otro lado, la radio y la televisión pública y la agencia de noticias Télam se convirtieron en desembozadas propagandistas del gobierno. La suma de presiones, y el desarrollo de una cadena propia, con periodistas que se autodefinían como militantes, configuró un aparato mediático significativo.

Volvió a ganar la presidencia en 2011 con el 54% de los votos. En esos momentos se podía sentir un poco más la mala relación entre el Grupo Clarin y el gobierno. Funcionarios del gobierno afirman que la guerra entre Kirchner y el Grupo Clarín comenzó con el conflicto con el campo, mientras que directores de Clarín aseguran que empezó antes. Lo que si podemos asegurar es que en su primer gobierno, Cristina tuvo un conflicto con el campo (en 2008) el cual llevó a que estos mismos realizaran un paro agropecuario. La medida se extendió por 129 días, desde el 11 de marzo de 2008 hasta el 18 de julio del mismo año. Al conflicto se le sumó un paro de los empresarios transportistas con bloqueo de rutas, que agravó la situación y el abastecimiento de las ciudades. Ante esta problemática el Grupo Clarín se “puso del lado del campo”, lo que empeoró la relación entre el grupo y el gobierno.

En 2009, el gobierno sanciona la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual (conocida como Ley de Medios), que establece las pautas que rigen el funcionamiento de los medios radiales y televisivos en la República Argentina. El objeto de la ley es la regulación de los servicios de comunicación audiovisual y el desarrollo de mecanismos destinados a la promoción, desconcentración y fomento de la competencia con fines de abaratamiento, democratización y universalización del aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Aquí surgió otro problema entre el grupo y el gobierno, creemos que hasta puede llegar a ser el conflicto más grande que tuvieron ya que después de esto la relación fue de mal en peor entre ambos. El grupo Clarín argumentaba que la ley era para “pegarles” a ellos solamente porque los obligaba a deshacerse de varias licencias, decían que el gobierno estaba en contra de ellos y que atentaban contra la libertad de prensa. En cambio, el gobierno se defendía diciendo que la ley era anti monopólica, y que si eso afectaba a Clarín era porque ellos eran un monopolio., por lo tanto debían desligarse de algunas licencias.

Después de muchos idas y vuelta en la justicia, se determinó que la ley era constitucional y que debía cumplirse. A pesar de esto, Clarín estiró esta cuestión y no se deshizo de ninguna.

 

Mauricio Macri

Macri gana las elecciones presidenciales en 2015 (Cambiemos), después de haber ido a balotage con Daniel Scioli (Frente para la victoria).

Siguiendo un poco con la ley de medios, al asumir como presidente saca una nueva (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual N°26522) que remplaza varios principios de la antigua. El objetivo de esta era “la pluralidad, la diversidad, el acceso a la información, la libertad de expresión y de prensa, el federalismo y la producción nacional de contenidos”. Cuando se anunció que se realizarían cambios en la ley a través de un decreto, Marcos Peña (jefe de Gabinete) dijo: “Hoy se termina la guerra contra el periodismo y empieza el siglo XXI en lo que tiene que ver con las comunicaciones”.

Esto beneficia a Clarín ya que no tenía que vender ninguna de sus licencias. Y en 2017 se aprobó la fusión de Clarín y Telecom.

Habiendo tanta tensión entre el grupo y el gobierno en ese entonces, Clarín hizo lo imposible para desprestigiar el gobierno de Cristina. Por lo tanto podemos decir que ayudó, de alguna manera, a Mauricio Macri a llegar a la presidencia y le “dio palos” al gobierno anterior para marcar una opinión pública fuerte en contra del Kirchnerismo. Distinto a lo que hicieron algunos medios más afines al gobierno de la expresidenta.

 

Pudimos tener declaraciones de personas conocedoras del tema, uno de ellos es Santiago Lozada,  periodista, profesor y Jefe de Prensa del candidato a diputado nacional por el frente ciudadano Sergio Leavy, y del diputado nacional José Vilariño.

“Ningún medio es determinante en una campaña, con eso no ganas una elección ni la perdés”

Haciendo referencia a las últimas elecciones presidenciales y el papel que jugaron los medios nos dijo: “Teniendo en cuenta que la victoria de Macri fue por un balotage, por 700 y pico de mil votos tuvo influencia por la sencilla razón que los medios terminan reforzando una idea que en la calle la podes observar o no. Vamos a poner un ejemplo: Si vos pones a un candidato o a lo que él hace y decís: “esto es malo, está mal” y la gran mayoría de las personas está a favor de ese candidato no van a ir detrás de lo que dice el medio”.

Le preguntamos cómo influyen las ridiculizaciones de los medios a los políticos, como en el caso de De la Rua, o uno más actual, Sergio Massa: “Yo creo que las ironías o los ataques tienen más que ver con una parte de la realidad. Los medios no pueden trabajar sobre algo que no existe. Si pueden reforzar y agarandar. Los medios son como los chicos, exageran pero mentir es más difícil.

Massa termina cayendo no por eso, sino por sus propios errores. Se cree presidente antes de continuar con la campaña. Son errores tontos. Uno siempre trata de decirle al político que no le venda al electorado cosas imposibles. Siempre tienen que trabajar sobre la expectativa. Uno le dice : “Mira la expectativa de tu posible votante es tal, vamos hacia ahí.” Si vos le decís a los votantes cosas imposibles, como que en dos días te vas a convertir en Suiza, y lo sostenes a muerte, que es lo que hacía Massa, no te van a creer.

Después esta la característica argentina, es muy difícil pararte en el medio y que te voten muchos. La Argentina es un país muy pendular, entonces el que se para en el medio está difícil”.

Otro profesional que también nos dio su mirada sobre estos temas es Hernán Petit, periodista y profesor de Politica Nacional.

“Como siempre Clarín estaba metido en el medio”

Cuando vuele la democracia, los medios apoyaban a Alfonsín. Muchos actores, directores, escritores entre otros se tuvieron que exiliar durante la dictadura, por lo tanto estaban contentos cuando él asume. Tuvo muchas frases importantes como “con la democracia, se come, se educa”. Después se dieron cuenta que eso no era suficiente para comer y educar, pero en ese momento era importante apoyarlo porque se acababa la dictadura. Me gustaría puntualizar en un medio, Clarín. Como siempre, Clarín estaba metido en el medio. Todos los gobiernos trataron de hacer su ley de medios, ninguno lo logró, excepto el kichnerismo.

Alfonsín lo intentó también, porque en ese momento todos los canales menos el 9, pertenecían al estado, pero se lo impidieron, en particular se lo impidieron Clarín y Magnetto. Con los cuales tuvo una pelea grande y hasta les pide que lo ayuden a terminar el mandato, y Magnetto le responde que ellos eran un obstáculo.

En cambio, en la campaña de De la Rúa ya se lo asociaba a una persona lenta, que hablaba pausadamente, y que tardaba en tomar decisiones. La prensa que estaba en su contra iba por ese lado. En ese momento en el que el país era bipartidista a los peronistas se los asociaba con ser ladrones y los radicales lentos. Así era tomado y por eso hicieron la campaña de prensa donde él dice “dicen que soy aburrido”, y ahí dejaba en claro que podía ser aburrido por no hacer lo que hacía Menem, pero que él quería un país en serio.

Durante su gobierno tiene bastantes problemas, por lo cual la prensa no lo trata muy bien. Podemos hablar particularmente de Tinelli. De la Rúa le hizo una denuncia pública diciendo que por culpa de él su gobierno se había caído. Digamos que se lo ridiculizó bastante frente a la sociedad, diciéndole lento, torpe y encima con todos los problemas sociales que venía teniendo. Ya al final del mandato la prensa lo ridiculizó y lo trató mal.
Conclusión

Podemos llegar a la conclusión que, como dijimos antes, los medios son la ideología porque cada uno va a tratar un tema determinado de acuerdo a su bajada editorial, es decir a los sesgos de cada medio. Por ejemplo, esto se pudo ver claramente en el gobierno de Cristina Kirchner, en donde Clarín estaba en contra del mismo (podemos decirle “anti-k”) y por ejemplo, página 12 era más afín a este. Por lo tanto, mientras el primero criticaba al gobierno por ciertas medidas, el segundo lo apoyaba.
A demás, podemos afirmar que la comunicación predomina sobre la política. Los medios suelen “tirarle tantos palos” a un político cuando comete errores y eso llega a debilitarlo, y lo hicieron en varias ocasiones, como con Irigoyen e Ilia en aquel momento; y con De la Rúa, a pesar de todos los errores que cometió en su gestión. A Fernando De la Rúa le jugó en contra todos los chistes de “mofa”, aburrido, etc., lo que generó una gran pérdida de autoridad frente al pueblo. Este es un claro ejemplo de cómo los medios pueden influir en la opinión pública. Siempre aclarando que esto ocurre cuando los políticos cometen errores o ya no son tan bien vistos por la sociedad. Porque una figura que es totalmente admirada y querida por la sociedad, es difícil que los medios logren cambiar esa visión que las personas tengan, quizás influyen un poco en algunos pero no logran que la gente de un giro de 180° en su percepción sobre algo o alguien.

También, cuando se genera algún problema social, los medios son los primeros en hacer presión en estos temas poniendo en debate si el político de turno es capaz de arreglar la situación, así vuelen a poner en tela de juicio su autoridad.
Otro tema que podemos observar que debilita al político es la hipermediatización, es decir, el aparecer todo el tiempo en todos los medios. Por ejemplo, en los últimos años pasó eso con Cristina Kirchner y sus cadenas nacionales. La gente llegó un momento que no quería verla más en la televisión. A pesar que con Elisa Carrió ocurrió lo contrario, apareció tanto en los medios que su figura política creció de manera impresionante.

En definitiva podemos afirmar que los medios influyen de manera significativa en la opinión pública y que tienen una relación de interdependencia con los políticos, ya que ambos se proporcionan resultados.

Bibliografía:

Textos de Stefan Reiser, Winifred B. Lerg, McLuhan, Dominique Wolton y Umberto Eco.