Tomando en consideración lo que dice el pensador y filósofo Giovanni Sartori hacemos nuestro análisis, con la idea de comparar el tratamiento de la imagen política en nuestra TV y la TV americana. La idea de que la televisión crea  la opinión pública es cierta y también discutida. La verdad creada por intermedio de la imagen se presenta a los telespectadores como real y sin embargo tal como lo expone Sartori “Bien puede ser una realidad “mentirosa”, una falsa información transmitida a través de la imagen que la TV se siente obligada a mostrar”. Desde este lugar esa información manipulada por el medio televisivo o “desinformación” como la llama el autor, se transforma en peligrosa. Esta video política analizada desde los procesos políticos en democracia, nos permiten ver hoy más de un canal de noticias mencionando un acontecimiento de diferente manera, como por ejemplo las mesas de votación durante los comicios electorales; donde tenemos muchas veces resultados distintos según el canal donde se exponen. El medio televisivo que elige sus imágenes y cómo las muestra crea una realidad que se hace veraz para el público, es decir creíble por el sólo hecho de que dice estar siempre en el lugar del acontecimiento.

 

Tal como menciona Giovanni Sartori en su texto “La opinión teledirigida”: “En la  actualidad, el pueblo soberano “opina” sobre todo de acuerdo con la forma con la que la televisión le induce a opinar. El poder del video se convierte en el centro de todos los procesos de la política contemporánea por su capacidad de orientar la  opinión. Y además Sartori agrega que: “La televisión condiciona el proceso electoral, tanto en la elección de los candidatos, como en su modo de combatir la disputa electoral, como en la posibilidad de que triunfe el ganador…” Por ejemplo durante las Campañas de las Paso, el 30 Julio de este año, pudimos ver en los distintos canales de TV este proceso de votación con el porcentaje de sus resultados de manera diferente de acuerdo a los lineamientos de cada canal. Así observamos que C5N transmitió valores distintos a los de canal 13, y que de acuerdo al mismo, al igual que TELEFÉ, daban como ganadora en la Provincia a  María Eugenia Vidal mientras que en su defecto en Tv pública, por el contrario anunciaban que se habían detenido las votaciones, y que darían como ganadora en la Provincia a Cristina Kirchner. A pesar de esto, el zapping es inevitable y la Tv lo sabe. El público precisa escuchar todas las voces, y la única forma de mantener su atención es capturándola como dice el autor a través del seudo acontecimiento; creando así la realidad a partir de la instantaneidad de la imagen y del “aquí y ahora”. Tal como se vio, mientras que en canal 13, habiendo pasado el primer conteo, dieron como resultado las votaciones a favor de Macri (mostrando el festejo con su equipo entre vivas y aplausos); en Tv pública en cambio, transmitían imágenes de un grupo de gente que esperaba a la ex presidenta en la puerta de su casa y luego en su búnker para festejar los resultados a su favor. Respecto a esto se supo, una semana después, el verdadero resultado de esta campaña. Sin embargo, las imágenes de la mayoría de los medios televisivos ya habían mostrado ese domingo 31 de julio como ganador al actual presidente y su equipo. Entonces, tomando en cuenta lo dicho por el autor (Sartori) que cuanto más se abre y expone la opinión pública a flujos de informaciones exógenas (recibidas del poder político o de los medios de información de masas), más riesgos corre de convertirse en opinión pública “heterodirigida”; podríamos decir que el público se deja influenciar por la TV recibiendo el flujo de información (en forma recortada y no siempre cierta) como única”. Respecto a esto aclara: “..La videocracia está fabricando una opinión masivamente heterodirigida que refuerza en apariencia, pero que vacía sustancialmente, la democracia como gobierno de opinión. Porque la televisión se muestra como portavoz de una opinión pública que es en realidad el eco de su propia voz”

Si nos remontamos 30 años atrás con los comienzos de la democracia y el gobierno de Alfonsín (quien asumió en el año 1983) como referente de esta etapa, notamos que la TV fue un medio casi esencial a la hora de exhibir las imágenes de ese período. Es así como a partir de archivos de noticiero del año 1987, en vísperas de la Pascua, observamos en la Plaza de Mayo, la enorme cantidad de gente aplaudiendo y apoyando el discurso del ex presidente Raúl Alfonsín, quien con su impronta y sus dos manos en un puño ponía énfasis a sus palabras y convicciones trasladando así su confianza al público. Este discurso fue uno de los más históricos y memorables, en el cual el presidente diría: “La casa está en orden, y no hay más sangre en la Argentina”. La importancia del video que está ahí para ser revisado nos permite cotejar que estas palabras fueron ciertas, lo que hace verosímil el discurso. Las mismas resonarían durante años en la memoria de la gente. Para ser más fidedignos, el archivo  filmado con una cámara desprolija  reflejaría en el espectador una verdad más que “elocuente”, una verdad “real”. El uso de las palabras adecuadas seguidas de los gestos pone el aquí y ahora en marcha para lograr el consentimiento de la gente.

En relación a Umberto Eco y su texto “La transparencia perdida” cuando hace referencia a quien mira y no a la cámara, lo enuncia del siguiente modo: “quien habla mirando a la cámara subraya el hecho de que allí está la televisión y de que su discurso se produce justamente porque allí está la televisión.”Y luego agrega:Al colocarse de cara al espectador, éste advierte que le está hablando precisamente a él a través del medio televisivo, e implícitamente se da cuenta de que hay algo “verdadero” en la relación que se está estableciendo, con independencia del hecho de que se le esté proporcionando información o se le cuente sólo una historia ficticia. Se está diciendo al espectador: “No soy un personaje de fantasía, estoy de veras aquí y de veras os estoy hablando”.

En relación a esto, la ex presidente Cristina Kirchner por ejemplo, durante su gobierno, fue una de las representantes de las cadenas televisivas por excelencia; interrumpiendo programaciones, haciendo uso y abuso de esta herramienta con la exposición masiva de su imagen y su discurso. Por esta razón cuando al observar los videos la vemos sosteniendo el micrófono y diciendo: “Saludos a todos y a todas”, esas palabras refuerzan su imagen y achican la distancia con los ciudadanos. Todo es útil para el convencimiento. Detrás de un criterio de seriedad, sonrisas, saludos amables y retórica, hay una contracara que no se ve. Con el tiempo, registros de otras cadenas nacionales dejarían ver las palabras de Cristina Kirchner con posibles actos fallidos en sus discursos, dando lugar a la duda sobre la veracidad su imagen política. Sólo al finalizar el mandato las consecuencias se hacen visibles. Sería como la cara y la cruz de una misma moneda, donde la contracara no se muestra.

Cabe mencionar también el caso del ex presidente Carlos Menem, cuando decía: “Síganme, no los voy a defraudar”. El peso de estas palabras y la potencia de su voz, acompañadas con el gesto de sus manos, avivarían el consenso popular en su gobierno. Pero al finalizar el mismo, se transformaría en una frase “desmitificada de valor” quitándole el carácter meritorio de su impronta. Años después de su mandato, su figura fuerte se volvería débil al presentarse en público durante un acto expresando su deseo de ser presidente, teniendo que ser asistido por uno de sus camaradas al perder el equilibrio frente a las cámaras.

Con respecto a la puesta en escena de la que habla Eco en su Texto: “La transparencia perdida”, vemos que esto ocurre a menudo, cuando el medio maneja la información de un modo u otro de acuerdo a sus lineamientos y su perfil.

Por ejemplo, en TN en el programa “El Juego Limpio” conducido por el periodista Nelson Castro, se mostraría un informe titulado “Néstor y las bóvedas”, donde se apreciaría la filmación del ex presidente en compañía de su hermana y el gobernador de Santa Cruz (en ese entonces: Eduardo Arnold), aferrando una caja fuerte y expresando la conocida frase “Cuando veo estas cajas…Éxtasis”. La misma se haría viral en las redes y los canales de noticias serían responsables de retransmitir masivamente. Más allá del contexto en el que ocurriera este hecho de no haber salido a la luz (año 1994) habría transcurrido sin pena ni gloria, y sin embargo la filmación lo puso en primera plana. La entrevista con el vicegobernador durante el programa de Nelson Castro, las imágenes y la placa que subtitulaba.” Es un camarógrafo oficial del protocolo” lo hicieron “real”. Quizás la desprolijidad de no filtrar ese descuido, la soberbia de no darle la suficiente importancia a los hechos, dejaron ver el polvillo bajo la alfombra. Al respecto si se tiene en consideración lo que Sartori dice: “Todo lo que circula en la red es información. Por tanto, información, desinformación, verdadero, falso, es todo lo mismo. Incluso un ruido, una vez que está en la red, se convierte en información”, es ciertamente de este modo. Vemos que el ruido tiene éxito en la pantalla y sirve para mantener la atención en lo que se quiere decir. Desde este lugar el ruido es provocador, y amerita una respuesta del público.

Y así mismo Sartori agrega. “Además de alimentarse de falsas estadísticas y de entrevistas casuales, la desinformación también se alimenta de dos distorsiones típicas de una información que debe ser a toda costa excitante: el premio a la extravagancia y el predominio del ataque y la agresividad. Sobre el primer aspecto me limito a observar que las posiciones extremas, las extravagancias, los “exagerados” y las exageraciones tienen garantizada su aparición en la pantalla”. Cotejando estas palabras con las filmaciones que una cámara toma en vivo y en directo cuando por ejemplo, pretende exponer la insatisfacción de la gente frente a la labor de un gobierno, con imágenes de agresión en las calles y golpes de gendarmería hacia los manifestantes de una protesta, queda claro que el propósito está logrado. El telespectador si bien puede elegir en forma limitada y según sus condiciones socio económicas qué canal ver, sin embargo es aprisionado por este tipo de imágenes que generan un alerta y un morbo que en ocasiones lo paraliza. Y los medios televisivos lo saben. En este sentido el autor explica: “La televisión llega siempre con rapidez al lugar en donde alguien protesta, se manifiesta, ocupa edificios, bloquea carreteras y líneas ferroviarias, ataca. Se dirá: sucede así porque el ataque es espectáculo, y la televisión es espectáculo. En parte es así. Pero el mundo real no es espectáculo; y quien lo disfraza de esta guisa deforma los problemas y nos desinforma sobre la realidad de la peor manera posible”. Con relación a esto se observa que suele difundirse una parte de lo que ocurre y la otra cara ni siquiera se vislumbra. Y esa cara también forma parte del contexto. Abrir el plano a una fase más amplia, permitiría tener una información más clara y completa de la situación. Así como afirma Sartori:

“ El aspecto más grave de esta preferencia espectacular por el ataque es que viola en sus raíces el principio de toda convivencia civil, el principio de “escuchar a la otra parte”. Si se acusa, se debe escuchar al acusado. Si se bloquean carreteras y trenes, se debe escuchar y mostrar a los perjudicados, a los inocentes que viajan. Casi nunca sucede esto. Generalmente, la televisión recoge sólo la voz de quien ataca” y luego confirma: “La televisión puede mentir y falsear la verdad como cualquier otro medio de comunicación. La diferencia radica en que la “fuerza de autenticidad” connatural a la imagen hace la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa”

Acerca de la tv  norteamericana y la imagen política

De más está decir, que no pueden compararse políticas tan diferentes de países tan opuestos, pero sí podría analizarse la puesta en escena de estos discursos.

La videopolítica- como refiere el autor- encuentra su sede óptima en los denominados talkshows. Argentina, país joven en democracia, inteligente para la ganancia y el bolsillo de los gobiernos de turno, pero poco organizado y sin el talento de las cadenas americanas, no puede competir en este sentido con EE.UU, que es el pionero de estos shows: “Dirigidos-según el autor (Sartori)- en EU y Reino Unido por periodistas realmente inteligentes e independientes” También dice que: “En el debate bien dirigido, a quien miente se le contradice inmediatamente. Pero es porque en los talkshows (la misma palabra lo dice) se habla, y porque en este contexto la imagen pasa a segundo plano”. Es decir, se valen de la palabra y no tanto de la imagen. La palabra reemplaza la imagen en este tipo de programas, donde el humor sarcástico e irónico deja traslucir verdades en forma indirecta. Lo que parece serio, no lo es tanto y viceversa. Algo parecido en cuanto al elemento pero no a las formas, es lo que sucede en nuestro país con “Thehouseof grieta” por ejemplo, donde cómicos e imitadores también expresan verdades a través del humor.

Los norteamericanos considerados “los reyes del espectáculo” utilizan el recurso del video como una suerte de “nacionalismo”, buscando reafirmar por intermedio de la imagen criterios políticos y bajando línea al respecto. Por ejemplo, videos como el de Donald Trump, actual presidente de los EE.UU en un ring de boxeo donde golpea fuertemente a periodistas de CNN, es clave para entender hasta dónde puede llegar el poder del video y la política, dejando ver mediante un montaje una realidad significativa. La imagen se ve como “real” y sin embargo es solo una puesta en escena detrás del disfraz de la “broma”. Y aunque haya generado discusiones y debates, está ahí para ser visto y expresando algo. Pero por sobre todo, logra su cometido.

  1. Sartori alude acerca de esto lo siguiente: “…es cierto que la televisión entretiene y divierte: El homo ludens, el hombre como animal que goza, que le encanta jugar, nunca ha estado tan satisfecho y gratificado en toda su historia. Pero este dato positivo concierne a la «televisión espectáculo». No obstante, si la televisión transforma todo en espectáculo, entonces la valoración cambia”.

Por otra parte afirma: “Es verdad que la televisión estimula. En parte ya lo ha hecho la radio; pero el efecto estimulante de la televisión es dinámico y diferente. Despertar con la palabra (la radio) es algo insignificante respecto a un despertar producido por la visión de todo el mundo, lo que, en potencia, podemos ver en cualquier casa”. Y finaliza: “De momento, en cualquier caso, es seguro que un despertar es apertura hacia el progreso en la acepción ilustrada del término. Pero por el contrario, es también seguro que frente a estos progresos hay una regresión fundamental: el empobrecimiento de la capacidad de entender”.

Por esto que aclara el autor es que la televisión se vuelve engañosa. El televidente se convierte en el espectador del “show” que solo atina a sentarse y mirarlo pasivamente, aún cuando no logre entenderlo, o simplemente no quiera hacerlo. El público televidente entra en el juego. Desde este lugar el uso de la imagen se torna peligrosa.

Entran en este circuito también los escándalos sentimentales presidenciales, que se enmascaran con criterios de conveniencia aprobados por la sociedad estadounidense. Tal es el caso de Bill Clinton en su mandato, cuando en el año 1987 recibió la desaprobación popular por mantener un vínculo extramatrimonial con Mónica Lewinsky. Este escándalo serviría como elemento para llevarlo a juicio y mancharía su imagen pero sólo por un tiempo. Su mujer, Hilary, dejaría entre ver una maniobra política en contra de Bill para desprestigiarlo, y argumentaría públicamente que los medios exageraron la situación. Pero la imagen estuvo ahí para contar la historia y entretener al público.

Conclusión

Para finalizar con los términos planteados por Sartori y Umberto Eco, desde la video política, la desinformación o no información, la imagen miente y “la transparencia perdida” se puede notar que desde la vuelta de la democracia (1983) hasta la actualidad, con sus distintos gobiernos, ideologías y sus relaciones con el medio, siempre hubo manipulación de la información. En primera medida por ejemplo, con el gobierno de Raúl Alfonsín, donde sus spots publicitarios hasta la famosa frase: “La casa está en orden”, evitaban mostrar el conflicto con Aldo Rico, exponiendo así una sola cara de la moneda de lo que pasaba en el país. Siguiendo por el gobierno de Carlos Menem, donde se privatizaron todas las empresas que pertenecían al Estado, los medios de comunicación inclusive. Estos apoyaron a Carlos, sobre todo en su primera presidencia (1989-1995), legitimando lo que hacía su gobierno y mostrándose a favor de las políticas económicas y sociales a lo largo de la década. Por lo tanto, durante ese tiempo, solo se habló de los temas que le interesaban al gobierno que  formen parte de la “agenda setting”. Sumado a esto hay que considerar el perfil que se mostraba del presidente, donde se lo veía siempre rodeado de mujeres del espectáculo y autos lujosos, dando una imagen de figura de un país del primer mundo (como actualmente Trump en Estados Unidos). Esto lo tomaría a su favor Fernando de la Rúa, presidente sucesor, que intentó demostrar que era todo lo contrario ya que en su spot, mostrando fotos de Menem decía: “Dicen que soy aburrido, será porque no ando en Ferrari” y luego agregaba: “El país de unos pocos”. Con este spot trataba de mostrar que él era distinto (porque le preocupaba el país realmente) y que no todo era una fiesta. Aunque en su mandato, todo era diferente, ya que se exponía públicamente en los programas de TV como por ejemplo el de Susana Giménez o Marcelo Tinelli, lo que le trajo más problemas que aciertos porque se convirtió en un objeto de burla social. Vale recordar que luego de su aparición en Video Match donde se lo veía un poco despistado, el mismo presidente, años después, le echó la culpa al conductor por la pérdida de su elección presidencial.

En cuanto al gobierno de los Kirchner, primero con Néstor, donde el ex presidente gozó de una imagen positiva desde los medios y desde la “opinión pública”, ya que durante los primeros años contó con el apoyo del Grupo Clarín, podríamos decir que a los largos de los años de su gobierno, su imagen positiva se fue devaluando de un 80% a un 55%. Con el gobierno de Cristina, esto fue un poco más complicado, ya que durante su mandato se enfrentó con el grupo por la famosa ley de medios.  Esto produjo una gran “grieta” entre los distintos medios que contaban la misma noticia para el lado que su ideología les convenía. Cristina, al estar enfrentada con Clarín, siempre fue crítica en cuanto a los medios, instalando el término “Clarín miente”. Esto logró que su opinión pública, estuviera muy dividida. Por otro lado Macri, hizo una muy buena campaña de elecciones junto a su asesor de imagen “Duran Barba”; donde tuvieron mucha participación las redes sociales. Es decir al mostrar al actual presidente teniendo contacto con la gente, en propagandas de campaña como el “timbreo”, generando con esto una buena opinión pública,  y al grupo clarín como máximo aliado para fomentar su imagen. Cabe destacar que Duran Barba, en todos los partidos en los que colaboró como asesor, nunca perdió una elección.

 

Cerrando el análisis de la video política, confirmamos que hay una cierta analogía en común tanto en la Tv argentina como en la Tv norteamericana, ambas dando uso de la imagen como una herramienta para captar la atención del telespectador;pero lo más importante, que el público se deje influenciar por ellas creando así su opinión pública.

Al fin y al cabo la opinión de los medios y de la imagen, conforman el eco de su propia voz, ya que el medio televisivo es quien elige las imágenes y las expone como reales, cuando la imagen forma parte de una puesta en escena. Sin embargo logran el efecto deseado en el momento oportuno y a sí mismo lo que no es “real” se vuelve veraz, de modo que las imágenes forman parte de esta maniobra de poder para apoyar las campañas y reforzar las tareas gubernamentales.

Estos archivosde video quedan guardados en la memoria, y se hallan al alcance de cualquier red informática, transformándose en una herramienta atemporal, útiles para ambos países y sobre todo, para bajar la línea de los gobiernos de turno. Por otra parte, con la autenticidad del “aquí y ahora” y la espontaneidad del acontecimiento, ambos países cumplen su objetivo, haciendo que el público se convierta finalmente en un verdadero “homo ludens”.

Fuentes- textos:

  1. Sartori-Giovanni: “Homo Videns. La sociedad teledirigida” (Sobre la transmisión en relación con los discursos políticos y la influencia del seudoacontecimiento en el espectador, los “talkshow” y la recepción pública, la subinformacion y desinformación en los procesos políticos. La videocracia y la formación de opinión)
  2. Humberto Eco: “La transparencia perdida” (Sobre la neo tv y su realidad inventada. La puesta en escena con relación a los políticos. La recepción pública y la confusión generada a través de la saturación y la distorsión informativa)
  3. Material anexo de apoyo: Duran Barba y su opinión como consejero de imagen de los presidentes en campaña