Con el reclamo de la Ley Integral para personas Trans, Ley de interrupción voluntaria del embarazo, y Ley de VIH como principales consignas, se realizó una nueva edición en Argentina. Pese a que el sábado amaneció con lluvia, la marcha no se detuvo e inició su jornada. A partir de las 11 ya podía verse una multitud recorriendo los stand de la feria del orgullo que se montó en Plaza de Mayo. Más entrado el mediodía, y con el clima como aliado, el humo de los puesteros que ofrecen choripanes y hamburguesas comenzaba a invadir el ambiente y el equipo de sonido del escneario donde tocaron Mimi Maura, Ayelén Beker y Jimena Barón, hizo que los convocados tengan que elevar el tono de su voz. Estaban todos lo ingredientes dados para que se diera una gran fiesta, pero no una fiesta cualquiera.

“Cupo laboral trans”, “aborto legal”, “basta de travesticidios y transfemecidios”, “nuestro hijo es heterosexual pero igual lo amamos”, eran algunas de las frases que podían leerse en los cientos de carteles que marcaban el espiritu de una fiesta que mas alla de celebrar por lo ganado, lucha por lo que resta conseguir. Según como estaba programado, cerca de las 17 casi una veintena de carrozas empezaron a desfilar por Avenida de Mayo abriendose camino entre la multitud. Con un avance muy lento pero ininterrumpido y entre el ruido de redoblantes, cantos, y un paisaje colorido, avanzamos hacia el destino final donde se cerraria la marcha, el Congreso. En ese lugar esperaba un escenario montado por el Gobierno de la Ciudad donde paradojicamente se pronunció el discurso central que tuvo como uno de sus pilares la consigna “No al ajuste, la violencia y la discriminación. Macri y la Iglesia son antiderechos”.

Alrededor de las 21, entre discursos oficiales alternados con bandas cantando en vivo y “besazo” masivo, la gente comenzó a disiparse lentamente. La fiesta se apagaba hasta el proximo año, donde las calles volverán a verse mas coloridas de lo habitual y se volverá a dar un paso mas hacia justicia.