Se llevó a cabo en Buenos Aires la 27 marcha del orgullo gay. Allí, entre el festejo, el bullicio y un paisaje más colorido que lo habitual, divisé arriba de una de las carrozas que circulaban abriéndose paso entre cientos de personas a Emily Mayer, un queen que lucía una peluca turquesa muy voluminosa, rostro con purpurina y una sonrisa genuina. Con el indetenible avance del desfile y el ensordecedor ruido de las comparsas, pude hablar con ella y nos dejó un mensaje: “Se vos mismo”.

¿Qué te llevó a estar acá?

Estoy acá, entre otras cosas, para promocionar a la ONG AIDS Healthcare Foundation (AHF), una organización estadounidense con sedes en muchos países que provee de tratamiento innovador a personas que tiene VIH y SIDA y promueve la concientización.

Estás desfilando en una de las carrozas, ¿cómo llegaste aca arriba y no estas abajo como el resto?

Estoy aca arriba por que vivo trabajando de esto, soy vestuarista y visto al imitador oficial de Moria Casan, que es el número uno de esta carroza.

¿Qué mensaje le darías a las personas que forman parte de la comunidad LGBTIQ que están pasando un mal momento por el prejuicio social?

Les diría que hay que ser uno mismo, hay que ser feliz. La gente que es feliz no rompe las…¿se puede decir? (risas). Contagiando alegría podes hacer que este mundo sea un poco mas pacífico y alegre. Lo mas importante es ser uno mismo y comprometerse con eso para no enfermarse y vivir una vida plena.

¿Qué derecho por adquirir crees indispensable para el colectivo LGBTIQ?

Hay que ir por la Ley Integral para personas trans, que garantiza el cupo laboral en la administración pública. Tienen que tener las mismas posibilidades que todes. Son las mas castigadas y marginadas.

¿Cuantos años llevas viniendo a la marcha?

Este es el cuarto año y pienso venir muchos más.

¿Qué les dirías a los padres que aún no tienen la apertura mental para aceptar la realidad de sus hijos ?

Que si su hijo no es feliz no vale la pena que viva. Hay que aceptar lo que tu hijo es. Pintar algo para ver el color que uno mismo quiere no tiene sentido, cada uno ya viene con su color y así hay que dejarlo, sino opacás, marchitás.