Famoso en la radio, en televisión, voz polémica si las hay en el periodismo deportivo, dueño de un blog que lleva su nombre, Elio Rossi habla de todo: sus comienzos, trayectoria, escándalos, el uso de las redes sociales y mucho más.

Elio “Pipo” Rossi es oriundo de la provincia de Córdoba, ¿dónde comenzó su carrera periodística?:

“Empecé en el periodismo en una radio AM de mi pueblo, en la provincia de Córdoba, cuando estaba en la secundaria. Fui a pedir laburo. El director me tomó muy en serio, era Osvaldo Etrat un prócer de la radio del pueblo. Yo venía con la recomendación de Juan Licari, que era un periodista de básquetbol, un tipo que sabía y que hacía la columna de básquetbol en radio. Lo encontré en su oficina, me llevó al estudio y me hizo leer un noticiero como si fuera en vivo, noticias nacionales, provinciales y del exterior. Y me dijo: ‘bueno, vení a la mañana que vas a empezar a leer las noticias’. Y de un día para el otro  entré en la radio y no me fui, prácticamente, nunca más”.

Elio no solo hizo una amplia carrera en las radios más importantes del país, sino también en televisión. En esta nota, recordó cómo fue su gran salto a la pantalla chica:

“Empecé el la tele cuando me fui a estudiar periodismo a la Universidad Nacional  de Córdoba, yo tenía 17 años, en el año 81’ . Había un programa de deportes que se llamaba “8 deportes” en el canal 8 de Córdoba,  ahora subsidiaria de Telefé, que hacían los hermanos Acosti. Hector Acosti era un gran relator de Fórmula 1, probablemente el mejor de la historia en Argentina. Fui a pedir laburo ahí con mis grabaciones de Radio Unión de Bell Ville y me hicieron una prueba, tenía que hacer una nota sobre hockey femenino con unas alemanas. Yo no sabía prácticamente nada sobre hockey femenino, entonces me asesoré con especialistas, gente que sabía y finalmente entré en la tele. Unos meses después me llamaron de canal 10 de Córdoba y me ofrecieron entrar a trabajar en el equipo de deportes del canal. Me preguntaron si había hecho la Colimba, les dije que sí, era mentira. Yo ni siquiera había sido sorteado porque tenía 17 años. Entré a laburar ahí y después salí sorteado, así que zafé de que el jefe del canal se ofendiera para toda la vida conmigo. Trabajé ahí diez años hasta que me vine a vivir a Buenos Aires”.

Teniendo una amplia trayectoria en ambos medios, el periodista analizó los aspectos de cada uno:

“Inicialmente, la radio saca ventajas, te termina relacionando de un modo afectivo con las personas que escuchan del otro lado. Para bien o para mal. Hay gente que te quiere y hay otra que puede no hacerlo por tus opiniones, eso forma parte de las reglas del juego. La televisión facilita más las cosas porque tiene la viralización, es mucho más fácil. En radio tenés que crecer desde el pie, a Mitre de llevó años en la década del ‘90  posicionarse como primera; a Radio diez en la época de Daniel Hadad, le llevó más de cinco años llegar a estar en el primer lugar, vos vas trabajando diariamente. En la tele, Tinelli fue Tinelli de un mes para el otro, prácticamente. Cada medio tiene sus ventajas, el tema es sentirte relativamente bien con lo que estás haciendo. Hoy está muy difuso el límite entre televisión y radio, porque las radios ahora televisan lo que están haciendo, lo cual no está tan bueno, desde mi punto de vista, se pierde la esencia. Pero son las reglas del juego de este tiempo”.

Polémico como siempre, Elio tuvo cruces de distinto tipo, entre ellos, con Cherquis Bialo y el “Cabezón” Ruggieri:

“Con Cherquis sí volví a hablar, eso se superó. El enojo tuvo lugar porque el nos consideraba a Niembro y a mí, especialmente a mí como responsable de la salida de Basile, que es su amigo, de la Selección Argentina de fútbol. Nosotros opinábamos como opina ahora cualquiera y él se enojó por eso. Pero después nos hemos vuelto a cruzar, a tomar café, a comer, lo encuentro corriendo en el parque. Además, por Cherquis tengo una estima y un respeto mayúsculo. Con Ruggeri no tengo relación y además yo formo parte de una generación que no se hizo amiga de los protagonistas. Considero que para ejercer nuestra profesión de periodista, vos no podés darte algunos lujos que otra gente del común se puede dar, como ser amigo de los protagonistas. Entre la amistad con un ídolo y mi profesión, me quedo con mi profesión. Mi compromiso es con los oyentes, no con los ídolos. Y con el ”Cabezón” nunca me interesó ser amigo, las cosas personales ya pasaron, pero no siento que pueda aprovechar conocimiento de ese lado, sé que tiene praxis, le respeto eso. Pero si me siento con Cherquis a tomar un café, sé que me voy a ir con algo más”.

Con un gran pase en Fútbol para Todos, Elio recordó y comentó todo lo que refiere al ámbito del trabajo y el giro en torno a la política:

“Fútbol para todos para mí fue una extraordinaria y muy buena experiencia desde donde vos la mires. Cuando los Ábila eran dueños de los derechos del fútbol argentino, un tipo de la militancia peronista/kirchnerista tenía su posibilidad. Siempre hay un porcentaje de personajes que tienen más que ver con relaciones políticas, humanas, etc. Y siempre hay un grupo de profesionales a secas. Vos podés entrar a Fútbol Para Todos por el lado político o te pueden llamar porque les hace falta un comentarista. Yo nunca cobré del Estado. Antes de que empezara FPT, yo había comentado seis mundiales, trabajando para empresas privadas. Con respecto a los que quedan afuera, no hay lugar para todos. Yo creo que es una pena que esté tan desbalanceado hoy, a diferencia de ese momento, las cantidades. Acá unos tienen la mayor parte de los medios que hacen una lectura política y hay una ínfima que hacen otra lectura política. En todos los países que están un poco más desarrollados que el nuestro, esa lectura está un poco mejor balanceada. Aquí hasta la llegada de “678” no hubo un periodismo militante de este lado de la grieta, siempre estuvo del otro lado.”

Formado en el siglo pasado, el periodista cuenta sus experiencias con las redes y la tecnología:

“Las tengo bastante negadas, me tuve que hacer “Elio Pipo Rossi” en Twitter y en Facebook porque en un momento hubo muchas cuentas truchas con mi nombre. Un día me llama Chiche Gelblung de la radio diciéndome que yo dije tal cosa en Twitter y yo ni siquiera tenía una cuenta. Entonces me hice uno, lo uso para promocionar alguna nota de mi blog. Solo twitteo eso y además no leo las notificaciones. No les doy importancia a las redes en ese sentido, pero son muy importantes, yo me he ido acomodando y me acostumbré un poco a resumir, qué es lo que te demandan las redes. Estoy tratando de amigarme de a poco. También hay mucha construcción de noticia que no es tal, siempre fui un cultor de llegar bien a la data, te lleva más tiempo, es más difícil ir a corroborar un dato pero es algo que hago desde que tengo uso de razón. Para mí no existe otra forma de hacer periodismo. En temas sensibles hay muchas cosas que no se pueden verificar por redes sociales, tenés que ir a hacer el trabajo difícil y normalmente llegás tarde, pero cuando publicás, no te pueden refutar”.

Por último, Elio opinó sobre las nuevas generaciones de periodistas:

“Tienen más ventajas con relación a los medios. Espero que lean más que nosotros, los libros no muerden. Tal vez es algo que está un poco perdido en esta generación pero es algo muy sencillo, basta con leer cuatro páginas por día. Yo creo en los individuos. En definitiva, la cuestión del compromiso con la verdad y con determinados valores, es tan viejo como la existencia del mundo. Tanto los nuevos como los viejos periodistas se van a topar en un momento determinado con un dirigente que les va a acercar un montón de guita para que trabajen para él y en ese momento cada uno se va a dar cuenta hasta dónde puede llegar, agarrar la guita o no. En la cuestión moral solo vos vas a saber cuando te vas a dormir, hasta donde transaste. Eso es tan viejo como el mundo. Cada uno sabe hasta qué punto es capaz de bancarse la propia corrupción cuando el hecho sucede. Antes, hablamos todos”.