El ex-técnico informático de Alberto Nisman, imputado en la causa que investiga la muerte del fiscal y acusado de ser partícipe necesario de su fallecimiento, contó qué fue lo que dijo cuando fue citado a indagatoria, en diálogo con el programa “Vuelo de regreso” de la radio FM Milenium: “Yo hablé de lo que yo era y de lo que no era. Negué las acusaciones que incluso los medios hicieron, como que yo era asistente informático de Nisman, cuando era soporte técnico, y que no era agente, ni pareja, como se dijo”. Además, se describió como una persona “común y corriente” y a quien “la vida le dio un cachetazo”. Aclaró que “no era un pedido extraño” que Nisman le haya requerido un arma “por el momento que Alberto estaba viviendo”. “Sí es extraño que mi jefe me pida un arma, pero por lo que pasaba no, era para proteger a sus hijas”, agregó el imputado.                 

Con respecto a la hipótesis del homicidio, Lagomarsino explicó: “A nivel pericial acá hay un autodisparo claro. No es mi tesis, es la del cuerpo médico forense, que realiza 3 mil autopsias por año, no es ésta la primera que realiza. Si desconfiamos del cuerpo médico forense habría que tomar medidas y que por el bien de toda la sociedad habría que contrastar lo que dice el cuerpo con lo que dice Gendarmería”. También, destacó que “la verdad y el bien siempre triunfan y los argentinos nos debemos que esto tenga un final real y no uno armado”.                 

Consultado sobre la cuestión de si alguna vez tuvo contacto con los Servicios de Inteligencia, contestó: “No soy, ni era, ni fui nunca de ningún Servicio de Inteligencia. Estaba contratado por la UFI AMIA o hacía soporte técnico de lo que sea. Al principio sí tenía tareas más interesantes, como cruces telefónicos, pero después era soporte. Decir que cualquier persona que trabaje en sistemas puede ser servicio es peligroso y no es real. Es una idea basada en nada. Una secretaria privada tiene mas información que un técnico, y no por eso es servicio”.                                                                                                                                                                             

Por último, Lagomarsino reveló que la relación suya con Nisman era la de “amo-esclavo”. Consultado por el dicho, esclareció que el concepto se lo dijo su psicoanalista: “Después de la muerte de Alberto yo hice terapia, y me hicieron entender eso, lo de amo-esclavo”. “Alberto era brillante. El tema era cómo era yo y como era él en ese momento. Yo tenía, y no sé si la sigo teniendo, la autoestima muy baja. Y Alberto complementaba eso que me faltaba. Por su forma de ser necesitaba alguien siempre disponible para él”, concluyó.