Daniel Hendler es un actor, director, guionista y productor uruguayo. Estudió arquitectura en Montevideo pero finalmente se decidió por la actuación. El viernes termina la 1er temporada de ‘El inestimable hermano’, una obra de Heidi Steinhardt que tiene lugar en Espacio Callejón.
En esta entrevista cuenta que se enfrenta a un nuevo desafío y comenta como interpela al público.

¿Qué nuevo desafío te gustaría enfrentar?
Ahora estoy por enfrentar uno interesante, que es dirigir y actuar al mismo tiempo. En realidad ya lo hice una vez en una serie web ( “La división”, se puede ver online ) pero esta vez será más difícil porque mi personaje requiere más trabajo actoral; es un personaje con aristas más complejas y no podré actuar “en automático”.

 ¿Cuáles son tus clásicos de cine preferidos? ¿En quiénes encontraste tus ‘maestros’ por así decirlo?
Es difícil elegir películas preferidas, pero pruebo estas tres obras maestras, de tres respectivos maestros:
El Ángel exterminador de Luis Buñuel
Annie Hall de Woody Allen
Primer plano de Kiarostami

 Tengo entendido que empezaste la carrera de arquitectura, ¿ves alguna conexión entre la arquitectura y la dirección o actuación?
Sí. Proyectar un edificio y una película, tiene sus paralelismos. Creo que los estudios de arquitectura me aportaron especialmente en lo metodológico; tomar partido sobre unas condiciones y un programa a cumplir a través de una idea conductora, hacer el anteproyecto en base a un presupuesto y criterios éticos y estéticos, la relación con el entorno y la historia, lo privado y lo púbico, el espacio y el tiempo, el cliente y el mercado, la fantasía de poder cambiar o aportar algo, en fin, todo tiene su resonancia y su interpretación en ambas disciplinas.

¿Sos muy exigente con vos mismo en tu faceta como director?
Sí. Muy. Pero creo que también aprendí a trabajar con las limitaciones y a encontrar, en los problemas y en las carencias, algunas oportunidades. Pero a veces también me complico.

¿Cómo preparas tus personajes?
Cada proyecto requiere algo diferente. No tengo un método porque, además, suele depender del director el proceso de construcción de los personajes. Pero siempre trato de armarme algún fetiche para conectar al personaje, alguna vía de entrada indirecta, no por ser algo secreto sino por responder a lógicas que no tienen tanta relación con la película como con el universo íntimo del personaje. Puede ser desde una canción que me provoque emociones ligadas a las del personaje, o coleccionar cáscaras de nueces para conectarme con esa textura durante el rodaje, digo, por dar algún ejemplo absurdo.

¿Cómo te gusta interpelar al público?
Bueno, puede ser que me guste interpelar al público, sí, depende de qué tipo de historia estemos contando. Cuando lo interpelamos, creo que lo interesante es exponer zonas humanas que no estén catalogadas o categorizadas; poder observar comportamientos difíciles de juzgar y que tienen el poder de hacernos correr la mirada por un instante, y a veces incomodarnos por enfrentar las preguntas no sin tener las respuestas.

 ¿Ves tus películas?
Sí. La veo muchas veces durante el proceso de montaje, claro, y luego me gusta verlas con público, es como que las vuelvo a ver por primera vez cuando las veo con públicos diferentes.