Llegar, aunque sea al principio del largo camino a la cima, es tarea difícil. Esta máxima es común de todos los deportes, sea individual o de equipo. El entrenamiento, las privaciones y obligaciones a las que es exigido al atleta para entrar al circuito competitivo, muchas veces (el número varía según que se practica) no alcanzan. No siempre llega el mejor, sino quien posee los “contactos”.

En lo que respecta al mundo del Boxeo, este camino comprende fundamentalmente de un trabajo individual, sacrificado. Es una construcción de menor a mayor, que debe llevarse a cabo con el mayor profesionalismo posible porque, con la contundencia de un solo golpe, todo puede derrumbarse.

Dentro de este mundo es donde se desenvuelve Iván Chirinian. Nacido en Capital Federal, criado en parte en Neuquén, lleva un récord de seis combates ganados y tres derrotas. En septiembre se destacó al vencer en la Federación Argentina de Boxeo (FAB) a Román Silveira por KO en tres rounds. En la intimidad de su entrenamiento, en la sede de Chacarita Juniors, cuenta por qué todo sacrificio vale la pena.

-¿Cuando arrancaste a boxear?

– Empecé el año pasado, a fin de año. Metí la primera pelea en diciembre y después ocho más en lo que va de este 2018.

– ¿Cuál fue el motivo que te impulsó?

– Había fallecido mi primo hermano, un vínculo muy cercano. Ese creo que fue el detonante, porque me estaba metiendo en cualquier cosa. Estaba muy desmotivado y cuando vi el gran desahogo que me causaba este deporte, llegué a la conclusión de que era lo que necesitaba para no sentirme así.

– ¿Y fuiste directo a competir?

– Fue algo así. A los cuatro meses de hacer otro deporte, que era Muay Thai, ya me di cuenta de que me gustaba competir.

– ¿Llegaste a competir en Muay Thai?

– Sí, tengo como 25 peleas en distintas modalidades (kickboxing, jaula, etc.). En los primeros diez segundos de la primera pelea me pegaron una patada en la cabeza y me noquearon. Contaron hasta mil y yo seguía mareado, pero la salí a buscar y la gané. Así comencé y pienso seguir hasta que me dé el cuerpo.

– ¿Y el día a día?

– Complicado. Un día dormís poco o comés mal y ya está, no podés entrenar doble turno bien. Venís y ponés la cara por amor al deporte, pero hay días que querés hacer otra cosa.

– ¿Vale la pena el sacrificio?

– Hay mucha competencia… y vale la pena si tenés a una persona que te aliente día a día, sino la verdad se hace inllevable. Entre la dieta, la motivación y el entrenamiento necesitas mucha motivación.