En las cercanías del Centro Cultural San Martín se palpita una nueva jornada nocturna de jazz, como es de esperar todos los martes, de la mano del ya tan reconocido evento en el ámbito del género como lo es Jazzología. En el marco de su edición número 2.141, esta noche nos presenta a un trío de vocales de aires frescos y estilo carismático, Hip Sista. Tres espléndidas muchachas con un indudable oficio y entrega que dejarán todo en el escenario, como de costumbre.

Se acercan las 8:30, el espectáculo está por comenzar pronto. Se arma una sola fila que da varios giros por todo el piso cuatro del centro cultural. En ambiente en la sala es festivo, con gente de todas las edades, todos a la espera de esta nueva edición.

-Conocí el evento hace unos meses, desde ahí que vengo siempre con mí esposa y algún que otro amigo. La verdad que al comienzo uno cree que es un concierto normal de jazz, pero está hecho de una forma en la que te sentís parte de la familia por más que no seas del ámbito- comentó Franco, un oficinista de Recoleta de 46 años. -Mi relación con el jazz empezó a una edad tardía, por ahí a los 30 recién comencé a escuchar, pero muy poco. Luego me encontré con este tipo de conciertos y de a poco me integré a la escena- agregó.

8:45, con el público ya sentado y espectante, Carlos Inzillo, fundador de Jazzología, dedica como siempre unas palabras introductorias características del evento. Pide disculpas por los 15 minutos de demora explicando que hubieron problemas técnicos ajenos a la organización, y procede a presentar a las tres protagonistas de la noche. Sin embargo, como todos los fieles seguidores del concierto sabrán, se comentan los números de cada edición con su significado de lotería. 21 la mujer, 41 el cuchillo. No hace falta explicar la ironía que esto representa dado el contexto actual. El público ríe.

Son casi las nueve, la música empieza a sonar. Lucía Boffo, Mariana Iturri y Marina Rama en las vocales comienzan a improvisar, sí, improvisar, con palabras que no existen y extraños sonidos que sólo ellas conciben de manera tan armónica. Rápidamente,, se ganan la atención de los espectadores. Con la misma tranquilidad de un ensayo, sonríen mientras improvisan y llenan la sala de buenas vibras.

Al terminar ese corto fragmento realizado a modo de calentamiento, explican que su nuevo álbum, “Horace Silver meets Hip Sista”, estará pronto disponible de forma gratuita. En una colección de canciones rediseñadas en homenaje al gran pianista y compositor estadounidense. Luego el show continúa. Desde piezas enérgicas, estilo swing, hasta lentos, el tridente al mando del micrófono parece estar igual de entusiasmado que el público. De repente, un nuevo instrumento se hace presente en el escenario, el saxo. Con notas melódicas y sólos complejos se acopla a la banda con facilidad.

Ya en este punto del espectáculo, no se esperan más sorpresas. Sin embargo, se hacen presentes tres músicos más, con tambores de percusión estilo africano. Con tanta diversidad de instrumentos, se puede hacer de una pieza de jazz una verdadera fiesta.

Casi las 10:30, Hip Sista da por terminada la edición de esta noche entre aplausos y gritos. – Una más, una más- corea la gente. De esta manera, y casi como si estuviese ensayado, la banda vuelve rápidamente a la acción y nos deleita con una última canción. Minutos más tarde, las luces se prenden, el espectáculo ha terminado, y finaliza así la celebración de una nueva edición. Otra más y van. Así desde hace 34 años. El jazz en la noche porteña se vuelve a lucir.