Fue con un gol agónico de Marcos Rojo a cuatro minutos del final. De esta manera se enfrentará al equipo galo este sábado a las 11. 

En el Estadio Krestovski de San Petersburgo, donde habitualmente el FC Zenit de Paredes, Kranevitter, Driussi y compañía suele ser local, hoy la epopeya estuvo en manos de un ex Estudiantes de La Plata: Marcos Rojo. Tras un semana convulsionada por la derrota frente a Croacia y el empate inicial con Islandia, la Selección vivió tiempos de reorganización para dejar todo hoy en la cancha, y así fue. En el primer tiempo el equipo de Sampaoli jugó más tranquilo, hubo buen movimiento de pelota en el mediocampo, con Éber Banega y Enzo Pérez poniéndose el equipo al hombro, y así llegó el primer gol: pase largo de el ex Newell’s, carrera de Lio y derechazo. Luego del gol, Argentina mantuvo el buen juego y el control del partido.

En el segundo tiempo, cuando todo se encaminaba con tranquilidad, el árbitro le cobró un discutible penal a Mascherano, y gol de Víctor Moses. El del Chelsea no dejó dudas, y fue inatajable para Armani. A partir de ese momento comenzó la cuesta arriba, la Selección no pudo con sus nervios, empezó a errar pases en el mediocampo, se quedó sin opciones claras de gol y para colmo, Nigeria estuvo cerca de convertir el segundo: Atajadón de Armani en el minuto 84 a Ighalo. Finalmente en el minuto 87, centro de Mercado y gol de Marcos Rojo (dos de los tres defensores que quedaban en cancha involucrados en la ocasión de gol). Y le volvió el alma al cuerpo a 40 millones de personas, se desataron los gritos más voraces en todos los bares de la Argentina. Festejos del seleccionado argentino, fotos, gritos y un nuevo objetivo.

De esta manera, el equipo argentino enfrentará a una renovada selección francesa, éste sábado a las 11 en el Kazán Arena de Moscú. Ayer Sampaoli dijo: “Mañana jugamos la primera de cinco finales”, ahora quedan cuarto y el sueño intacto.