Es Licenciada en Ciencias Políticas y panelista en “El Diario de Mariana”. Madre, feminista e hija del histórico Julio Bárbaro. En una cálida charla a corazón abierto, contó cómo fueron sus comienzos en los medios de comunicación y la relación con su padre, pese a tener distintos pensamientos. La actualidad del país, el feminismo y otros temas se ahondarán en la siguiente entrevista.

¿Cómo fue su comienzo en los medios?

Hace muchos años, no me acuerdo cuántos. Una compañera de facultad tenía dos amigos, ellos tenían la idea de hacer un programa de radio y me preguntaron si me copaba. Hicimos un demo para radio FM “la tribu”, éramos cuatro, ellos estudiantes de comunicación y nosotras de ciencias política. Lo presentamos y conseguimos nuestro espacio que en ese momento se pagaba. No pensaba hacer radio, y cuando haces no queres irte nunca más, es hermoso.

¿Se podría decir que prefiere más radio que televisión? 

Son dos cosas diferentes, la verdad que la paso bien en ambos lugares. Yo me enamoré de la radio, nunca se me ocurrió hacer televisión, todo salió de casualidad.

¿Cómo fue su salto en los medios?

Me encontraba trabajando en la parte de producción de un programa de radio, su conductora se fue y me preguntaron a mí si quería ocupar su lugar. Más adelante presenté un programa para radio Belgrano, ahí fue el gran salto porque comencé en la primera mañana de Mega con Rolando Graña, cuando se va, vino Beto Casella. A su vez, el estaba haciendo en televisión un programa llamado “crónicas picantes” y él me llevó a trabajar ahí. Para ese entonces las cosas que hacía no tenían nada que ver con la política, más bien con el humor.

En la actualidad se encuentra trabajando en un magazine, hablando de política y actualidad…

Sí, volví (risas). Es que la verdad, uno nunca deja de hablar de política. Yo creo que todo lo que sucede en una sociedad tiene que ver con ella, inclusive para hacer humor.

Dirigiéndonos más para el lado de la actualidad y la política ¿Cómo ve al país?

Es una pregunta muy amplia. En la actualidad, me parece que el país no son ni los cuadernos, ni los allanamientos. El país tiene un presente que es mucho más duro y difícil que el pasado y la corrupción. Está buenísimo que la justicia investigue, que la gente tenga ganas de informarse porque lo que cambia con estos casos tan parecidos a la ficción, es que despiertan interés. Hubo varios casos de corrupción que no despertaron el interés de nadie, o porque el juez no hacía nada o porque la sociedad no le importaba. Te interesa, te informas, para lo que sea. Eso está bueno porque hace que la ciudadanía vote, participe y exija mejor.
Creo que no es la única realidad el tema de los cuadernos. Sí es algo que tiene nuestro país hace muchos años, como lo tuvo Brasil con el Lava Jato. Una corrupción enquistada en la política históricamente. Una manera de hacer las cosas mal, que tiene que terminar.

¿Y se va a terminar?

Yo espero que sí, no estaría viviendo acá si pensara lo contrario. Creo que hay gente capaz, pero también creo que hay un sistema que funciona de una manera que está podrido. Es muy difícil accionar para hacer cosas que estén buenas inclusive en ese sistema. Creo que no termina acá, sea cual sea el resultado de la causa de los cuadernos, es algo más profundo. La justicia es el paso que falta, que haga su propia reflexión. Hemos tenido jueces que hicieron la vista gorda y aprovecharon herramientas para hacer y deshacer causas que quería y es lo menos visible.

De lo que no se habla…

Claro. No sabemos los nombres, no conocemos las caras, no los votamos, no sabemos quién los elige. Entonces ahí, hay que seguir escarbando.

¿Trabajaría en política?

Sí. ¿Por qué no? No ahora, porque tengo hijos muy chicos. La política te lleva toda la vida. Yo hoy tengo un horario y una rutina. En política no hay, la realidad es otra, las urgencias son otras. Pero no lo descarto, no es algo que me de temor, al contrario, si pudiera ser útil en algo sería fabuloso.

¿Es feminista?

Sí, absolutamente. Sin vergüenza. Antes y ahora sigue siendo medio avergonzante serlo, porque es una palabra mal interpretada y no es casual que lo sea. Hay un discurso machista que construye a la feminista que quiere. ¿Cuál es la que quiere? Una loca que odia a los hombres. No tiene nada que ver con el feminismo.
Yo soy feminista hace muchos años, y me costó mucho poder decirlo, sin tener que dar una vuelta larga de explicación, sin que me miraran con mala cara.

¿Cree que hay prejuicios en esa palabra?

Hay por ignorancia y desinformación. No es una cosa o la otra, o dominan los hombres o dominan las mujeres.
Yo no quiero la dominación de los hombres, yo quiero igualdad, de derechos y oportunidades. No quiero dominar a nadie, y amo a los hombres.

Tuvo un cruce con Roberto Petinatto justamente por esto.

Así es, el trató de “feminazi” a las mujeres. No conozco horda de mujeres pidiendo matar hombres, como los nazis pidiendo genocidios. Te repito, es una idea construida desde el machismo sobre lo que es el feminismo, para que no crezca, porque si te explican que es, no te podes negar. Cuando te lo explican bien, muy poca gente que se atreva a escuchar y abrir su mente, puede decir que no es feminista. Porque vos a cualquier persona le preguntas ¿vos estás de acuerdo en la igualdad de oportunidades? Sí. ¿Estás de acuerdo en la igualdad de derechos? Sí. Pero feminista no soy. A leer un poco más.

En las redes se promulgó a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo ¿Por qué cree que no se aprobó?

Machismo, ignorancia. Escuché los discursos y me dieron vergüenza. Pero está bien que dieran vergüenza pública, porque los argumentos eras vergonzosos, mentirosos, de ciencia ficción. Aparte, y esto es algo personal, no discuto con una persona que tiene creencias religiosas. Te puedo discutir en el senado o diputados si vas a hablar de tu religión o vas a representar a la gente, pero no puedo si crees que Dios te va a castigar, que el alma está en tu cuerpo y que se yo. Es una fe mística que uno no puede discutir. Ahora, argumentos insólitos como el tráfico de órganos de fetos, la idea que el HIV traspasa la porcelana… se han dicho barbaridades disfrazadas de argumentos, eso es la más peligroso, me dio miedo. Y eso son los representantes que tenemos.

¿Cree que en algún momento la ley saldrá?

Yo creo que sí, va a salir. Es más una cuestión de voluntad política que de ley. Necesitamos esa ley, pero lamentablemente no tenemos profesionales preparados con conciencia sanitaria, ni en materia de prevención en salud.
Por ejemplo, Rosario no tiene la ley, adhiere al protocolo de aborto no punible y redujo a 0% la tasa de mortalidad materna por aborto. Las herramientas están, hay que querer aplicarlas.

¿Cómo es la relación con su papá? ¿Discuten por política?

Excelente (risas). Es mi papá, yo lo amo y él me ama. Con respecto a la política, nos matamos. Tenemos momentos, la coyuntura a veces ayuda y a veces no. Mucho tiempo nos encontró en veredas opuestas y nos hemos re puteado, y en otros momentos encontramos un punto de equilibrio. No soy una necia, tampoco me enojo. Entiendo que él, tiene una experiencia en la política y militancia que yo no tengo. Vio cosas que yo no vi, entonces, lo respeto. No significa que vaya a pensar como él todo el tiempo. No es malo discutir ni debatir por política, siempre y cuando no te lleve puesto el afecto.