Usain Bolt, nacido en Sherwood Content, Jamaica, dijo adiós al atletismo a sus 31 años en una carrera plagada de logros y récords. Se especializó siempre en pruebas de velocidad y es uno de los pocos atletas en haber ganado títulos en las categorías juvenil, junior y absoluta.

Comenzó su carrera como deportista en 2002, en el campeonato mundial junior donde obtuvo una medalla de oro en los 200 metros, convirtiéndose en el ganador más joven de la historia del torneo. Su debut profesional fue en 2004, disputando las olimpiadas de Atenas pero su inicialización en las grandes competencias se vio opacada por varias lesiones que lo llevaron a no competir durante los dos siguientes años.

En 2008 comenzaría a convertirse en la leyenda que hoy en día conocemos. En los juegos olímpicos de dicho año, rompió los récords en 100, 200 y 4×100 metros con el equipo jamaiquino. Ya en 2009, en el mundial de Berlín, rompió sus propias marcas y se consagró en el primer atleta en obtener los títulos mundiales de los 100 y 200 metros lisos tanto en campeonato mundial como en JJ.OO.

Con el pasar de los años, no hubo rival que pudiera arrebatarle el primer puesto en esas tres competencias en las que se especializó. Simplemente Bolt se preocupaba en mejorar sus marcas, ganar más títulos y seguir obteniendo récords. Logró una hegemonía mundial dentro del atletismo muy similar a la que consiguió Phelps en la natación.

Lo que lo llevó a convertirse en el mejor atleta de todos los tiempos fueron su postura a la hora de correr, la asimetría en su andar, el uso de su energía, la velocidad máxima que alcanzó durante los momentos culmines de la carrera y los grandes pasos que logró dar gracias al largo de sus piernas.

El sábado 5 de agosto decidió ponerle un punto final a su gloriosa carrera. No logró ganar la última competencia que disputó, quedó en la tercera posición. Sus palmares fueron ocho medallas de oro en JJ.OO., 11 títulos mundiales y tres récords del mundo. Sin dudas dejó su huella personal en el atletismo y será siempre recordado como “El Padre del viento”.