Boca sufrió contra Cruzeiro en Belo Horizonte, pero logró el pase igualando 1-1 con un gol del delantero Cristian Pavón en el último minuto del descuento en el segundo tiempo.

La obsesión enorme por la septima pone a la Gloriosa número 12 del país en vilo. Los del Mellizo Schelotto están entre los cuatro mejores de América. El equipo defiende y  se sostiene. El Xeneize, en el corazón de Barrios y Nandez, quienes dejaron un paso grande en el Mineirao ahora enfrenta a otro equipo de Brasil, el Palmeiras, pero Boca sigue siendo un gran signo de pregunta, aunque en el estadio padeció, corrió y metió, el VAR puede revisarlo.

El juego se basó en tensión . A los 10 segundos Cruzeiro pateó al arco, el inicio de un partido cargado de enemistad en la previa y con un estadio en ebullición. Cruzeiro se posicionó con furia en ataque y Boca retrasó a Pavón y Villa hasta el mediocampo. El primer remate desconcentró al Xeneize.

Durante la primera mitad, Boca mostró virtudes que parecían desconocidas en los últimos días: una defensa sólida, estilizada. Aunque Buffarini tuvo algunas licencias, pero el resto, sostuvieron la estantería de la ribera. Desde Nández, Barrios y Pérez, hacia atrás, Boca hizo casi todo bien. Cruzeiro fue tibio por la presión del ambiente.

En la segunda parte, el conjunto de Minas Gerais salió con mayor impulso. Empujó, mayoritariamente en la pelota parada. Y accedió al descuento a los 12 minutos, un zurdaso de Sassá convirtió el primer gol del encuentro, minutos despues que el árbitro Andrés Cunha señalara un penal. La jugada derivaba en una supuesta posición adelantada, lo cual elevó el clima en las tribunas y el nerviosismo en el campo. Cruzeiro atacó con los ojos cerrados, Boca perdió el control defensivo.

Descontrolado en buena parte del partido Dedé, fue expulsado por acumulación de tarjetas pero en todo momento se mostró nervioso y hasta casi impacta sobre el cuerpo de Rossi apenas unos minutos antes. El arquero no ofrecía garantías, hasta que Ábila se encontró con Pavón y se acabó el sufrimiento.

Con superioridad numérica, quedó tiempo solamente para que Rossi haga público un error que pudo costar la clasificación y también para que Pavón haya terminado una noche imprecisa con el grito de gol de desahogo. Este Boca,  demostró la templanza y la convicción que le exigió el destino. Está preparado para el paso a la final. Pavón, Zárate, Tevez, Barrios, Pérez, Izquierdoz: de arriba hacia abajo, el Xeneize es un equipo maduro. Los dolores de cabeza le pasan rápido. Boca está vivo, late.