Las claves del trabajo hecho con vocación de servicio

Alfredo Roncoroni es médico veterinario, técnico en producción agrícola, profesor adjunto en la Universidad Nacional de Luján responsable de la asignatura Anatomía Animal, para la carrera de Ingenieros Agrónomos. Además, se encuentra haciendo la carrera de enfermería, en su faz de licenciatura. Es Oficial del cuerpo Auxiliar de Bomberos de Luján, y director técnico de fútbol.

Isecpost dialogó con él en la UNLu.

¿Cómo fue que llegaste de ser médico veterinario a Oficial de Bomberos?

Empecé hace siete años como médico veterinario de las brigadas, dando charlas, asesoramiento. Y después con este perro (Milo, un border collie de raza) fue fantástico lo que me sucedió, porque empecé a ir a cursos, y resulta que hoy en día estoy bastante bien capacitado para un montón de cosas y para otras no, y entre eso me fui especializando en la parte humana, para accidentología.

¿Milo está con vos desde el comienzo?

Lo tenía desde antes de que yo arrancara. Teníamos cinco perros en ese momento cuando arrancamos y ninguno servía para nada, y este empezó a brindar rápidos resultados. Lo empezamos a trabajar y anduvo bien.

Un perro que está sobre la media de todos los perros. Milo tardó seis meses en entrar en operativo, cosas que se aprenden en dos años, él en seis meses las había incorporado. Sabía lo que tenía que hacer, tenía el chip ya aprendido. Con el tiempo mejoró aún más, en la búsqueda de personas vivas estaba muy bien, y después, en restos humanos, a través de cursos (de buscar huesos, o de captar olores) se fue perfeccionando. No es de ahora sino que hace años que ya está en un nivel muy bueno.

¿En qué consiste el entrenamiento?

Si querés te hago una comparación con lo que es fútbol: el arquero va al arco y el número 10 va al medio de la cancha, o sea, si yo no lo tengo a chiquito Romero en el arco, Messi no hace nada, entonces yo tengo que explotar las virtudes que tiene, pongámosle un jugador que mide 1,90 para el arco y explotar las virtudes que tiene un jugador que es hábil en la mitad de la cancha.

Y en los perros es igual, yo cuando veo un perro me doy cuenta, o individualizo cuáles son sus virtudes y las exploto al máximo, y no le obligo a hacer otra cosa para la que está apto, o que genéticamente no le corresponde.

¿Entrenan en equipo como los futbolistas?

Yo, por ejemplo, trabajo con dos o tres perros juntos, no tengo problema, porque me parece que se potencian los dos, incluso compiten. Ellos lo que quieren es obtener un resultado, que es el premio, que es lo que vos tenés ahora en la mano (en referencia a un vasito de café con el que Milo jugaba mientras charlábamos), él quiere esto, para eso se entrena.

¿Qué cualidades tiene que incorporar el perro?

Principalmente el entendimiento, que nos entendamos bien. Por ejemplo, este perro (Milo), yo lo pongo a revisar una casa y me la revisa solo, es muy confiable, si le digo que suba una escalera sube, después me avisa si hay alguien arriba, si no hay nadie, me llama. El desarrollo del olfato, tienen un olfato terrible. Ahora, no todos son como Milo, yo tengo otras razas que si yo lo mando por ahí no suben, o sea tengo que estarle continuamente.

¿Los perros se dan cuenta cuándo es el momento de trabajar?

Si saben, cuando ven que  me pongo el chaleco se ponen locos, se ponen para trabajar. Ya lo tienen incorporado. Nosotros nos vestimos delante de ellos, hacemos ruidos especiales, subimos a la camioneta, ya saben que viajan a laburar, y la pasan bien, porque nosotros la pasamos con ellos y ellos están todo el día con nosotros.

¿Evalúan a los perros?

Hay perros con puntaje y perros sin puntaje. Este es sin puntaje, pero el último curso que hice fue tan fantástico que lo pusieron primero. Así que quedó primero en la lista, para ir a Salta ahora (por una nueva búsqueda).

Lo del puntaje es muy relativo. Lo necesario es que el perro ande bien. Y a veces los puntajes, los exámenes que hacen con los perros, es más la parte de disciplina, más la parte folclórica que otra cosa. El perro tiene que ir, oler y señalarte qué es lo que está pasando y punto, ese perro vale oro.

¿Están constantemente en actividad?

Cada tres, cuatro meses aparecen casos.  O sea, tenés todas las veces un pedido. Por ejemplo, un caso en  Tres Arroyos, quiénes pueden ir. Entonces se anotan cuatro o cinco. Los cuatro o cinco ya están listos para viajar, y de repente aparece la persona, listo, se suspende. O sea, tenés actividad, a veces cada semana, a veces tenés uno por mes.

¿Algún caso que recuerdes?

Hubo un caso en General Rodríguez, donde aparecieron huesos, aparentemente, eran de una señora y uno de los huesos estaba tirado en una alcantarilla. Llegamos con los perros y tuvimos que hacer el rastrillaje en la casa. Aparecen restos óseos de una persona que había sido comida por perros, y me piden que localice la mayor parte del cuerpo o parte del cuerpo. Fui con los dos perros, trabajaron primero uno después el otro, primero libres y después juntos. El primero, un labrador que tengo que se llama Cosme, pobrecito que no lo nombré, encontró un hueso, me lo marcó. Lo retiré Cosme y lo mandé a Milo para que determinara si era humano, este me hace unas expresiones y determina que el hueso era humano, con lo cual ya el juez lo manda a la parte forense para identificar si era de la señora. Luego fuimos a un campo más grande, donde había que localizar más huesos y Milo localiza el cúbito y radio de la persona. Después, el forense, concluyó que eran de la señora, y ahí terminó la búsqueda. Ese es uno de los datos positivos de este año.

Y te cuento otro caso más, con el tema de que se van haciendo tan mediáticos los perros. El otro día viajamos a Junín a buscar una chica, muchos datos no teníamos, no nos daban. Nos dan un lugar para buscar y cuando llegamos bajamos los perros, nos empezamos a vestir con todos los chalecos  y todo para entrar.  Entonces, una persona se quebró y dijo dónde estaba la chica. Entonces nosotros qué hicimos, nada, solamente llegamos con los perros, o sea la presión mediática fue la que ocasionó que la liberen, yo lo entendí así en ese momento.

Mencionaste recién lo mediático, ¿pensas que necesita más visibilidad su tarea?

Totalmente.  Yo quisiera entrenar este sábado y que haya 30 perros, porque si la base de la pirámide es amplia, la punta no es solamente uno dos perros, va a ser mucho más amplia. Cuantos más perros tenés en la base y más cachorros, más van a ser operativos y muchos quedan en el viaje ese, hay muchos perros que terminan malográndose por algún motivo.

¿Creés que los entrenadores aprovechan bien las facultades de los perros de búsqueda?

Hay de todo, hay gente que sabe mucho. O sea todos sabemos de algo, pero hay gente que se cree que sabe de todo y no es así. Los egos nos matan a nosotros, “mi perro es el mejor”, no no es el mejor, es el mejor en algo. Por ejemplo vos sos el mejor en qué, ponele vos te recibiste de periodista, bueno vos sos el mejor en fútbol y en rugby y de lo demás, y de lo demás tenés que hacer silencio y dejar que opine otro.

Porque así es tan amplio todo, a mi a veces me preguntan y qué hacemos con esto o con lo otro, qué sé yo, no sé, yo no puedo opinar de todo, y eso que soy una de las personas con más experiencia en el grupo. Y a veces por ahí entra uno y ya se cree que sabe todo. No es así, hay que optar por la parte técnica siempre, tenés que estar bien preparado, y al tipo ese tenés que prepararlo, especializarlo más y más.

En lo personal, por ejemplo yo manejo una ambulancia pero me faltaba para tráiler, y bueno ahora lo hice, o sea voy dándome cuenta de lo que me falta y lo tengo que hacer. Porque, viajamos y quién lleva la lancha, no hay choferes, no hay quien tenga carnet, entonces tenés que estar preparado, no podés salir a la calle a manejar con un uniforme una ambulancia si no tenés carnet; o un tráiler, sin tener carnet. Pero como acá vale todo, cualquiera hace cualquier cosa y no es así. El que está capacitado lo tiene que hacer.

Nosotros resolvimos gran parte del tema de allá del sur manejándonos técnicamente, consensuando, un grupo tiene que consensuar, y eso es lo que falta en nosotros en todos los grupos. Quién dirige un grupo tiene que conocer sus limitaciones. Se consulta a todos, si están de acuerdo se hace, y si no te parece correcto lo decis. Eso es consenso y eso es trabajar bien. Después puede ser que salga mal pero no importa, o sea la mayoría optó por hacer esa mecánica.

Alfredo participó del tercer rastrillaje del río Chubut en el que fue encontrado Santiago Maldonado el  17 de octubre.

¿Creés posible  la creación de una federación de todos estos perros de búsqueda?

Yo creo que se está haciendo, despacito se está haciendo, pero hoy  en día las fuerzas armadas federales provinciales no tienen la capacidad para eso, por eso depende mucho del trabajo de nosotros, de las ONG, que somos voluntarios, me parece que ahí está faltando algo de coordinación. No obstante, creo que están haciendo, pero estaba totalmente desmantelado todo, un desastre todo, creo que ahora se está intentando poner una brújula, en todos lados está pasando eso, hay que poner brújulas en un montón de cosas.

En la actualidad hay mucha gente desaparecida que no se encuentra nunca, pero tampoco se las busca. Yo estoy seguro de eso. No se la encuentra porque no se las busca, o sea tardás mucho, tardás muchas horas entre que desaparece y se la empieza a buscar,  tardás mucho tiempo.

¿Quiénes te asignan los operativos?

A mí nuestros bomberos de acá de Luján, ellos reciben determinados pedidos judiciales y acceden a mandarnos.  Si yo estoy disponible o no, todo depende de nuestra voluntad y nuestras posibilidades. Si yo tengo que ir ahora a hacer un rastrillaje a otra provincia, tengo que tener tres, cuatro días, mínimo. Y eso nadie te paga, apenas te dan el alojamiento y te dan comida, después no te dan nada; uno pierde laburo, pierde horas de universidad en mi caso. No siempre se puede viajar.

Capacidad, estudio, trabajo en equipo, consenso. Alfredo Roncoroni nos mencionó las claves de su trabajo exitoso, trabajo que, en sus múltiples facetas tiene una vocación que lo guía: la solidaridad.