La inflación de la Argentina en septiembre fue del 6,5%, siendo la segunda cifra más alta del Gobierno de Cambiemos. En los primeros 9 meses del año, la suba de los precios minoristas fue la más alta desde 2002: 32,4%.

La economía estuvo impulsada por la disparada de precios de alimentos y bebidas con una suba del 7%,  y tarifas de transporte (10,4%).  También siguió impactando el alza del dólar que en septiembre tuvo una suba del 10%. Estos datos de la inflación indican que la canasta de alimentos básicos familiar, fue muy superior a los promedios.

Según el Indec, en septiembre los fideos secos subieron un 20,1%, al igual que las hamburguesas congeladas. El aceite de girasol subió un 17 por ciento. La harina creció un 11,7%,  la carne picada un 7,7 % y la leche en polvo entera subió un 8,6 por ciento mensual. En el último año, la harina subió casi un 150 % y los fideos secos, un 74,6 %, según el Indec. El arroz lo hizo en un 55 por ciento; el aceite de girasol, un 70,3 por ciento y el pollo, un 54,6 por ciento.

En particular, los aumentos de las facturas de servicios a comienzos del mes y el ajuste en las tarifas de transporte público, lideraron el impulso sobre los precios generales.  En función de la continuidad en el efecto arrastre del dólar sobre los costos internos, el incremento de la tarifa del gas, transporte público, naftas y prepagas entre otras cosas, se espera que la suba de precios de octubre ronde el 5%, con lo cual la inflación en diez meses sería del 38%. Para la consultora Ecolatina, el IPC cerrará en 47/48 % este año.